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Oreste Berta: “Horacio Pagani es la cara contraria de lo que soy yo”

│Por Carlos Cristófalo

Esta semana, Ford Argentina presentó en La Fortaleza (Alta Gracia, Córdoba) la nueva Ranger Raptor. El evento contó con la presencia destacada del dueño de casa, Oreste Berta, quien en una primera entrevista contó las anécdotas de sus trabajos para Ford Argentina y Ford Advanced Research de Detroit (leer nota).

Por la tarde, cuando ya la actividad había terminado y esperábamos el horario del vuelo para regresar a Buenos Aires, Oreste volvió a aparecer en La Fortaleza. Se sentó a charlar con el periodista Raúl Barceló -oriundo de Alta Gracia y amigo de toda la vida del preparador- y de manera natural, el resto de los periodistas se sumaron a la tertulia. Caía el sol en Córdoba y Oreste estaba más charleta que nunca.

Sólo había que tirarle un tema, un nombre o una carrera y la relataba con una gracia, una humildad y una cantidad de detalles, como sólo un Mago sabe hacer.

Muchas de esas historias se publicaron en su libro autobiográfico “Motores, autos y sueños” (2017), que Autoblog siempre recomienda de manera imperativa (ver nota de lanzamiento).

La cuestión es que, durante toda esa tertulia, Oreste tuvo puesta una gorrita un poco desteñida, aunque con un diseño único: decía “Pagani” al frente, “Huayra” en el costado y llevaba la firma del constructor argentino Horacio Pagani, radicado en Italia.

Por supuesto, en algún momento de la charla surgió el nombre de Pagani y nos tomamos el atrevimiento de grabar ese tramo, para compartirlo con los lectores de Autoblog.

-¿Cómo nació la relación con Horacio Pagani?
-A Horacio lo conozco desde muy chiquito, cuando empezó preparando autos de Fórmula 2. En un momento, una empresa le encargó a Horacio la fabricación de un carrito muy liviano en fibra de vidrio, que se usaría para medir la rugosidad de las rutas de Santa Fe. Ese carrito necesitaba una suspensión muy especial, que mantuviera siempre bien nivelado el sistema medición. Por eso, vino a verme a La Fortaleza. Yo le diseñé la suspensión, lo contacté con la gente de Fric-Rot para que le fabricaran los amortiguadores y quedamos en contacto. Según me contó Horacio, ese carrito aún hoy se sigue usando en las rutas.

-¿Usted fue quien presentó a Pagani ante Juan Manuel Fangio?
-Sí, un día Horacio me contó que tenía planeado seguir su carrera en Italia. Se fue para Europa con su esposa, una carpa y dos bicicletas. Me emocionó mucho porque, entre las pocas cosas que se llevaba, estaban las revistas Automundo donde yo había salido en la tapa. Me contó que no le importaba arrancar bien de abajo en Europa, pero que quería cumplir su sueño de fabricar su propio auto. Así que decidí ponerlo en contacto con Juan. Cuando le conté a Fangio, me preguntó: “Si es de confianza tuya, que venga a verme”. Y así fue que Horacio se fue a Europa con varias cartas de recomendación de Fangio, para presentar en Ferrari, Mercedes-Benz y varias marcas más. Gracias a esa recomendación de Juan, los Pagani usaron desde el primer día los motores de Mercedes-Benz.

-¿Con qué frecuencia habla o tiene contacto con Pagani?
-Lo veo poco, viajo cada dos o tres años, pero nos hablamos con bastante frecuencia por teléfono, tenemos charlas muy largas y muy lindas, donde me cuenta de todos sus proyectos.

-¿Manejó alguna vez los autos de Horacio?
-Manejé primero el Zonda y me pareció un auto espectacular. Un deportivo fuera de serie, formidable, que era muy veloz en ruta, pero que también se podía manejar con mucha facilidad en la ciudad. Una performance fantástica. El Huayra no lo manejé, pero anduve junto con Horacio. Y me pareció también un auto con una performance fantástica, pero no me gustó tanto adentro de la ciudad. El perfil de los neumáticos es más bajo y tienen un compuesto más rígido. Además, los caminos de Italia se deterioraron muchísimo en los últimos años, son puros parches. La primera vez con el Zonda, Horacio me llevó a un lugar donde lo pusimos a 300 km/h. Ahora no se puede andar a más de 110 km/h en ninguna parte. Además, admitamos que yo también me estoy poniendo viejo y prefiero los autos donde se viaja más cómodo.

-¿Qué opinión tiene de Horacio Pagani?
-Horacio es la cara contraria de lo que soy yo. Yo siempre fui una persona muy limitada en las relaciones personales y en las relaciones públicas. Para mí es muy raro estar así, reunido con ustedes y charlando desde hace horas. Horacio, en cambio, es un gran relacionista público. Puede pasarse horas presentando sus autos y hablando con los clientes. Yo, en cambio, prefiero estar en el campo, en la montaña, lejos de todo. Y después, Horacio tiene un defecto: es un fanático de todo lo que hago yo. Es demasiado fanático mío. Ve sólo mis cosas buenas y no ve nada de lo que hice mal. Lo mismo le pasa con Leonardo Da Vinci. Entonces, para Horacio, allá arriba sólo estamos Leonardo y yo. Y yo no estoy de acuerdo con esas cosas. Pero la admiración es mutua.

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