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Mimi Maura: “Hacía mucho que quería grabar canciones de soul”

|Por Roque Casciero|

Junto a Los Aggrotones, la portorriqueña le saca lustre rocksteady y reggae a gemas de Aretha Franklin y las Supremes.

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Aunque Mimi Maura publicó casi un disco por año desde su debut epónimo de 1999, este año la apuesta se duplicó: tras la edición del acústico Vencer o morir, ahora regresa a las bateas con Stormy, cuyo descriptivo subtítulo es 60’s Soul Tunes Inna Reggae Style. Efectivamente, la cantante portorriqueña aborda algunos clásicos y varias gemas ocultas que escuchó en simples de vinilo de Timi Yuro, Ray Pollard, Aretha Franklin o las Supremes. Y con un agregado especial: en lugar de su banda de apoyo habitual, la acompañan Los Aggrotones, un cuarteto de reggae instrumental que encuentra el punto justo para que la voz de Maura se deslice entre estas melodías inoxidables. “El año pasado fuimos a verlos tocar y nos dimos cuenta de que están en algo parecido a lo que nos gusta a nosotros. Entonces a Kevin y a Sergio se les ocurrió que grabáramos una canción juntos”, recuerda la cantante.

“Kevin” es Fingier, guitarrista de Los Aggrotones, que se completan con Fernando Porfidia (bajo), Ezequiel Palacios (Hammond y pianos), y Esteban Descalzo (batería, percusión y trombón). Y Sergio, claro, es Rotman, pareja de la vocalista y compañero de aventuras en El Siempreterno y Los Sedantes. El saxofonista de los Cadillacs -en retiro transitorio- también formó parte de la banda de Mimi Maura, pero en el nuevo disco no tocó demasiado, aunque si coprodujo junto a la cantante y la banda. “Es increíble el sonido que consiguen estos chicos”, se asombra Rotman. “Los elegimos justamente por eso, porque hacen un proceso para construir ese audio. Y no lo hacen recurriendo a cosas vintage: graban en una computadora, pero tienen algo que hoy en día falta, que es la muñeca y el buen gusto para lograr ese audio. No es nada fácil lograrlo. Ellos ya venían haciéndolo en sus discos, entonces nos parecía que la combinación era perfecta”.

Como buenos melómanos, el encuentro entre Maura-Rotman y Los Aggrotones surgió por un viejo simple de vinilo. “Es de una canción de Timi Yuro, una cantante de northern soul que era una ‘protegida’ de Elvis Presley junto con Wanda Jackson”, explica el saxofonista. “Tengo un simple muy raro y difícil de conseguir, que es como un guiño para los que saben mucho. Y Kevin, que sabe y mucho, se volvió loco cuando lo vio. Entonces le propuse que grabáramos la canción. La hicimos en marzo, antes de irnos a Puerto Rico, y salió tan bien que decidimos hacer un disco entero”. La presentación del álbum será el viernes 2 en Niceto, con un formato particular: primero tocarán Los Aggrotones, luego Mimi Maura hará sus versiones acústicas con su banda, luego confluirán para tocar las canciones de Stormy, y finalmente ambos grupos de apoyo de la cantante se unirán sobre el escenario.

Estas canciones no son fáciles de cantar, el soul es bastante exigente: tenés que respirar de otra manera, más seguido…

¿Cómo seleccionaron el repertorio?
Mimi: Ellos hicieron un listado de unas veinte canciones y nosotros hicimos lo mismo, y me puse a escucharlas para seleccionar lo que me parecía que podía interpretar. Después, en los ensayos, por ahí había algunas que no estaban tan buenas, así que quedaron afuera.

Mimi, cantás postpunk, reggae, bolero… ¿Qué era lo que no podías interpretar?
Mimi: A mí gusta interpretar muchos estilos, me resulta divertido y sé que puedo hacerlo, pero como en este caso son covers, tenían que ser de canciones con las que me sintiera cómoda y que me quedaran bien. Estas canciones no son fáciles de cantar, el soul es bastante exigente: tenés que respirar de otra manera, más seguido… Me costaba un poco, pero en los ensayos las aprendí bien y pude dominarlo.

Es un género de grandes cantantes.
Mimi: Sí, claro. En un momento pensé que iba a poder hacerlo fácil, pero no lo fue. Una canción como “Stormy” fue bastante complicada…

¿El disco es el comienzo de algo? Por ejemplo, un paso posible sería componer en el mismo estilo…
Mimi: No lo sabemos. Hace mucho tiempo que hablamos de hacer un disco de soul, pero siempre terminamos tomando el camino del rocksteady y el reggae, que realmente nos gusta. Más que nada, apareció la banda que podía tocar esto y también el repertorio. Los chicos, que tienen más calle en ese genero, aportaron mucho al repertorio.
Sergio: Nosotros no sabemos nada de lo que vamos a hacer. Este año sacamos tres discos que son absolutamente diferentes entre sí: el acústico de Mimi Maura, el disco en vivo de El Siempreterno, y éste con los Aggrotones. Así que no tenemos idea ni plan maestro… Como dijo Mimi, hacía muchos años que queríamos hacer este disco, pero uno de los problemas de tener una banda tan personal como la que teníamos con Mimi Maura, es que es muy difícil hacerlas genéricas. Y los Aggrotones tienen esa cualidad: pueden tocar priorizando la canción y lo que ella necesita. Por eso yo casi no toco en el disco, soy de los músicos a los que les cuesta volverse genéricos. A mí me hace acordar a los discos de las cantantes, porque siento que Mimi es una intérprete en el mejor sentido. Y si puede cantar las canciones de Burt Bacharach, ¿para qué va a cantar las mías? (risas). Hay otros cantantes que no pueden hacer las de Bacharach, entonces tienen que cantar las propias. Pero el concepto que hay hoy del intérprete no es el mismo que había en los 50 y los 60. Agarrá cualquier disco de Nancy Sinatra, Julie London o incluso Mina, y ves que cantaban repertorio. Después, el lugar de la cantante cayó tanto… Eso de que cualquiera puede cantar es una mierda… ¡hasta yo puedo cantar!
Mimi: El autotune empeoró todo, porque cualquiera canta en el estudio, pero después lo ves en vivo y es un desastre.
Sergio: Por eso, la idea era hacer un disco a la vieja usanza: si Mimi puede cantar todo el repertorio, elijamos las canciones que sean mejores para ella.

¿Había alguna que ya sabían que querían hacer?
Mimi: Sí, la de Aretha Franklin, “Running Out of Fools”, que vengo guardando hace años y años. Fue también difícil trasladarla a otro estilo, pero quería hacerla.

¿Cómo entró cada uno de ustedes en contacto con el soul?
Mimi: Bueno, hace unos años que Sergio está discjockeando y es uno de los géneros que pone.
Sergio: Bueno, yo soy “el mod”, así que mi relación con el soul es muy vieja. Cuando nos juntamos, el soul fue uno de los estilos que abrazamos. Entre Queensrÿche que escuchaba Mimi y Circle Jerks que escuchaba yo, estaban el soul y la música jamaiquina, que nos gustaban a ambos.
Mimi: Yo tengo más el recuerdo de que escuchábamos rocksteady, que para mí es una suerte de soul jamaiquino, con cantantes como Phyllis Dillon, que es una de mis influencias para hacer reggae y ska. Tenemos colección de vinilos de todas estas cantantes, desde Aretha hasta Mina. Pero yo no sé si lo llamo soul…
Sergio: Claro, porque sería lo que antes se llamaba rhythm & blues. Ahora se le llama así a Mary J. Blidge, pero rhythm & blues eran Dee Dee Sharp, The Who y los Stones. Yo diría que la rhythm & blues define mejor este disco que la palabra soul, aunque hayamos puesto esta última en el título. “Baby Please Don’t Go” es r&b, es eso. Pero si decís r&b, la gente piensa que es Christina Aguilera.

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Este disco fue masterizado en Abbey Road, antes grabaron en Japón y Jamaica… ¿Qué buscan en ese tipo de experiencias?
Mimi: A partir de 2010 empezamos a buscar un nuevo sonido. Nos gustaban los discos que estábamos haciendo, pero nos faltaba conseguir un sonido que nos agradara más. Yo necesitaba alguien que jugara más con mi voz, precisaba escuchar delays y reverbs, me cansé de escuchar mi voz chata. Empezamos con Steven Stanley en el disco Días de sol, que quedó maravilloso, y desde ese momento no hubo vuelta atrás.
Sergio: Estamos en la búsqueda del sonido perfecto, lo que pasa es que no se entiende mucho porque mezclamos mucho nuestros proyectos, entonces el que no nos sigue con mucha atención por ahí se pierde. Pero desde 2010, desde que podemos dedicarle dinero a esto, gracias a los Cadillacs y a nuestra performance por el mundo, buscamos sonido. Nos interesa ir a los estudios grosos, grabar con los ingenieros grosos, porque tenemos qué proponerles. Lo mismo cuando hicimos el disco acústico con Álvaro Villagra: ése es un ingeniero groso en un estudio groso.
Mimi: Y podemos unir cosas de acá con otras de Puerto Rico, entonces a todos les dan ganas de superar lo que hace el otro. Si te traigo algo de Jamaica, ¡tenés que tratar de hacer algo mejor!
Sergio: Y si bien todavía no lo pusimos en un disco, Nueva York fue muy importante para nosotros. Cuando fuimos en 2010 a Jamaica, como un capricho nuestro, ya conocíamos a Steven por Rey Azúcar y por Tom Tom Club, pero eso fue abrir una puerta y ahora no podemos parar. Nueva York nos gustó mucho porque hicimos una especie de residencia en el Delancey, en el Lower East Side, tocando con Pablo Martín y músicos de allá. Hacemos esto de llevar el repertorio de Mimi Maura y tocar en Nueva York o en Japón… Ahí nos dimos cuenta de que nosotros dos podemos adaptarnos a lo que sea: ella canta y yo empujo la carreta.
Mimi: Elegimos el repertorio que nos parece que ellos pueden tocar. La banda de la Argentina es con la que hicimos esas canciones y las tocan a la perfección, pero en Puerto Rico quizás hacíamos más ska porque el rocksteady no le sale tan bien. Así que nos fuimos adaptando en el camino.

Boom Boom Kid hace algo parecido con las giras.
Sergio: Mencionaste a un personaje que es muy parecido a nosotros; no musicalmente, pero sí en el concepto de cómo armar nuestro arte, nuestra música. Pero estar de gira no es algo que nos guste especialmente. Nos gusta tocar, pero estar de gira siento que es algo para músicos un poco más jóvenes.
Mimi: Te desgasta, y nosotros ya no estamos para desgastarnos, estamos para disfrutar. En Japón hicimos gira de tocar un día en cada lugar, porque si no era muy caro todo y tocando podíamos costearlo. Pero nos vamos veinte días como mucho: nueve shows y llegamos a casa rotos (risas).
Sergio: Las giras de tres meses no son buenas para el arte. Eso se convirtió en un modo de vivir muy glorificado… por el que nunca lo hizo. No es tan lindo terminar de tocar, no tener dónde cagar y subirte a un micro para ir a tocar a otro lado. Y tampoco me gusta hacerlo con los Cadillacs tocando en estadios. Desde el regreso de 2008, lo máximo que hemos hecho sin volver han sido cinco o seis shows.
Mimi: Es más un negocio para la gente que te lleva que para la banda. Te ofrecen llevarte tres meses a Alemania, pero tenés que tocar todas las noches. Eso es para gente más joven, que tiene energía para hacerlo.
Sergio: No creo que sea sólo eso, porque a mí energía me sobra, podría tocar todas las noches, pero se pierde la magia de la música. Se prioriza un modo de vida, “estar de gira de rocanrol”, que no le sirve al músico. Uno va por la experiencia artística, no a laburar. Para laburar, me pongo un parripollo en la esquina de mi casa. Pero si no ganás mucho y encima no podés disfrutar del lugar al que vas… Por eso nosotros hicimos la gira por Japón: estábamos un día en cada lugar y alucinábamos.
Mimi: Hay bandas que ni se bañan porque no tienen hotel… ¡y están dos meses de gira!
Sergio: Y eso te lo venden como el gran estilo de vida rockero. Pero no es eso… Estilo de vida rockero es poder ir a masterizar a Abbey Road (se ríe).

Después de varios años en Puerto Rico, volvieron a instalarse en Buenos Aires. ¿Qué extrañaban?
Sergio: La forma en la que se vive el rock and roll acá…
Mimi: Cuando pasa una semana de tranquilidad, Sergio ya no puede más, empieza a llamar a estudios, hace planes.
Sergio: Es que hay que hacerlo. Nosotros queremos… Bueno, yo, no sé si Mimi, pero yo quiero dejar un mensaje. No estoy en esto ni por la plata ni por nada, estoy por el arte, por la gloria, por lo maravilloso. Como músico, no concibo un día en que no haga nada. Puedo tomarme un par de días sin hacer nada para tomar energía. Lunes y martes no hago nada, pero el miércoles ya tengo que estar en algo. No es el caso de Mimi (risas).
Mimi: Yo soy más tranquila, pero como lo tengo a él al lado, no tengo descanso. Es la vida que elegimos, llevamos juntos más de 20 años y hasta ahora hemos podido bancarnos.
Sergio: La verdad, no entiendo cómo se pueden hacer las cosas de otra forma. Bueno, sí, podés estar en el escalón en el que estoy con los Cadillacs, entonces el nivel de producción es diferente, pero esto es más divertido. “No, me tomo un año sabático”. ¡Vos te tomás un año sabático si trabajás en una fábrica, no si sos músico de rock! Sí lo entiendo si te lo vas a tomar para componer un gran disco… Lo que pasa es que los grandes tours y los shows de tres horas y media no es un terreno que me interese tanto. El rock and roll pasa en los clubes de 500 personas, lo otro es otra cosa. Tengo la suerte de pertenecer a ambos mundos y no tengo ninguna duda de que me gusta más éste. Lo que pasa es que es más duro y puedo hacerlo gracias al otro mundo.



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