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Marta Gómez: “El arte es la única manera de llegar al alma”

│Por Andrea Beltramo

Lo han dicho, lo han escrito. Marta Gómez es dueña de una voz dulce que atraviesa el alma y una sonrisa amable que acompaña su mirada serena y profunda. Todo cierto y presente en esta entrevista donde habla de su convicción sobre la autogestión y la organización colectiva para conseguir subvertir la fuerza que aplasta la vida cotidiana cuando faltan derechos y en tiempos de violencia.

La cantautora presenta en Argentina “Un silencio que llegó de lejos”, a dúo con el bajista Andrés Rotmistrovsky, un ciclo de conciertos íntimos durante mayo y junio que la llevará a las ciudades de Buenos Aires, La Plata, Rosario, Córdoba, Tucumán, San Juan, Mendoza y Mar del Plata.

El público argentino la conoce bien, la espera y acompaña en cada visita. Tanto es así que en la ciudad porteña las entradas se agotaron en pocos días y por eso la organización agregó una nueva fecha. A esta euforia por recibirla se suma el anuncio de  la postulación a los Premios Gardel 2019 de su último disco, “La alegría y el canto”, en su edición nacional por Trama.

Rock ‘N Ball conversó con Marta Gómez sobre el presente de su carrera y su encuentro, en pocas semanas, con sus fans locales. Afirma que el arte es sanador, que las heridas cicatrizan, que las canciones son trincheras, que las mujeres son protagonistas de infinitas historias de transformación social y que para la paz, hay que componer canciones desde la guerra.

RNB: ¿Qué expectativas tenés sobre esta gira en Argentina?

MARTA GÓMEZ: Para mí es una alegría enorme ir siempre a Buenos Aires, a la Argentina en general, pero Buenos Aires se robó mi corazón desde el primer día. Desde que fui a un barcito muy pequeñito a tocar, hasta las veces en las que he podido hacerlo en teatros grandes. Es un orgullo y una alegría, es el mejor público del planeta tierra, la gente que más me quiere, que más escucha, que más recibe mis canciones con el alma abierta. Y sé que esto le pasa a muchos artistas también, así que, es una ciudad que no se cansa de recibir arte y canciones.

RNB: ¿Cómo estás preparando los conciertos, el repertorio, el formato a dúo?

MG: Es un concierto muy diferente a los otros que he hecho en mi vida, es la primera vez que toco en dúo, sólo bajo y voz. El bajista argentino Andrés Rotmistrovsky es un músico con el que he trabajado durante muchos años y siempre hacíamos una que otra cosita solos pero nunca todo un concierto. Tuvimos la suerte de ser invitados por un productor suizo para ir a cantar tres conciertos a Suiza y grabar un disco con esas canciones. Entonces, fue una excusa maravillosa para nosotros montar un concierto entero con estas canciones y nos dimos el lujo de hacer muchas canciones mías, algunas viejas que no cantaba hace muchos años y también covers. Hay canciones que a los dos nos encantan, de Jorge DrexlerPieroSpinetta, por ejemplo. Es un concierto realmente muy especial, muy distinto, íntimo, personal y yo disfruto mucho en este formato.

RNB: Quiero preguntarte por la importancia que tiene no sólo en la vida cotidiana, sino en todo tu trabajo, la niñez. Dedicás a la infancia mucho más que añoranzas, sino todo un presente ¿esto fue algo que sucedió a partir de la experiencia de crianza y maternidad o siempre fue importante para vos homenajear a los chicos?

MG: Yo he adorado a los niños y a las niñas desde toda la vida, yo he sido niñera, tía, no sé, yo creo que es una adoración que uno tiene o no tiene. En mi caso, siempre fui como Susanita, la de Mafalda. Siempre jugaba a las muñecas, a ser mamá, a ser profesora. Me encanta estar rodeada de niñas y niños y aprendo mucho de ellos. Siento una conexión profunda, no soy una persona tan paciente en la vida cotidiana pero con ellos no tengo la mínima impaciencia, me puedo quedar horas repitiendo lo mismo, explicando lo mismo, dibujando, jugando, tengo toda la paciencia con los chiquitos. De verdad que es una conexión que tengo muy muy fuerte.

RNB: Se nota en tus canciones de hecho…

MG: Mira, ya cuando nacieron mis sobrinas hace veinte años despertó en mí, más aún, este amor y estas ganas de compartir, de aprender, siento que les voy robando toda su energía, me gusta mucho, aprendo mucho de ellas. Y el momento de quedar embarazada de mi hijo Alejandro ya fue como ¡la culminación del amor total! Cada día con él es un aprendizaje. Así que, ¡por supuesto! que grabar música y componer música para niños pues es para mí muy natural. Desde siempre lo he hecho y con él pues mucho más porque cada día me da nuevas ideas para componer. Entonces, realmente, es una carrera casi que paralela a lo otro que hago, a mis canciones más sociales y para todos los públicos, siempre me ha gustado hacer una paréntesis de esa rama de la composición y dedicar un disco, un concierto para cantarles a los niños y a las niñas. Me gusta mucho ir a colegios, hago mucho eso, de ir a compartir con ellos lo que yo siento y pienso y a escuchar y aprender de ellos también.

RNB: “La Alegría y el Canto” es un disco del que siempre hablás como una oportunidad para el encuentro con gente querida con la que tocar y grabar. Pero además buscaste la complicidad con el público para que apoyaran y acompañaran la producción del disco. Algo así como pensar que la producción independiente, se vuelve puente y unión, ¿enriquece el proceso de trabajo esa construcción autogestiva?, ¿cómo te llevás con esa forma de producción y circulación de tu música?

MG: Me encanta que me preguntes sobre la autogestión porque realmente no tenemos mucha elección. Las personas me preguntan por qué escogí ser una artista independiente y, honestamente, yo no lo escogí, a mí nunca nadie, de ninguna disquera, ningún productor, ningún manager, nunca nadie se me ha acercado a ofrecerme trabajo. Entonces, pues este es mi oficio y afortunadamente me he preparado para él desde todos los frentes, me he preparado estudiando, practicando, pero también me he preparado leyendo sobre la industria musical y sobre management, sobre el saber qué hay que hacer y sobre leyes, derechos de autor.

RNB: Toda una carrera en gestión cultural…

MG: …Todo esto lo aprendí en la Universidad, en Estados Unidos, entonces, a mí la vida me preparó para ser una artista independiente pero, por otro lado, no tenía mucha opción. Ahora, en mi vida, en el proceso que estoy viviendo como artista puedo decir que ahora sí que sería una elección en caso de que alguien me buscara, ya le diría, depende de qué me ofrezcas, ¿verdad? Es una libertad muy grande ser independiente, es una honestidad el estar seguro de que todas las personas que se acercan a nosotros para pedir un concierto, organizar una gira, para tocar, sale desde el amor por la música, eso es invaluable. Porque conozco, tengo muchos amigos que están en disqueras y en grandes organizaciones en las cuales eso no es así, en las cuales no es la música lo que los mueve sino otros intereses. Entonces yo estoy súper orgullosa de que no sea éste mi caso.

RNB: Claro, la autogestión desde la necesidad pero también para el empoderamiento y la independencia…

MG: Sí, porque este proceso de autogestionarse tiene sus ventajas, como la libertad, que antes mencionaba, poder grabar con quien yo quiera, los discos que quiera, hacer las giras que yo quiera, pero también, claro, tiene sus desventajas y casi todas son económicas. En el momento de hacer un disco, por ejemplo, ¿de dónde sacamos el dinero?, porque las ventas nuestras, como independientes, pues son mucho menores que la de los grandes artistas de las grandes compañías, por eso, estas plataformas del tipo crowdfunding, para nosotros han sido fundamentales. Hemos sacado toda la ventaja que podemos y aparte es una forma maravillosa de unirse con la gente que lo sigue a uno y preguntarles qué quieren escuchar. Invitarlos a formar parte de nuestro proceso creativo es una maravilla y lo usaremos siempre, por la necesidad, pero también por la alegría que es compartir con la gente que nos ha seguido nuestro trabajo. Entonces, es una dicha autogestionarse y sacar provecho de las plataformas que existen para pagar de forma segura, para comunicarse directamente con el público y ellos conmigo y, bueno, yo estoy encantada.

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RNB: En una entrevista que le hicieron a Liliana Herrero acerca de la música y los nacionalismos, ella se refirió al canto como el canto de un territorio, con sus memorias y sus olvidos. ¿Podrá la música ser una huella, muchas huellas, de territorios más allá de las fronteras, pero en el arraigo en América Latina?, ¿cómo fue tu relación con el conocimiento de las raíces de nuestros folclores?

MG: Bueno, todas las cosas que diga o cante Liliana Herrero tienen que ser verdad, porque ella es tan maravillosa que solamente podemos callarnos y escucharla. Me encanta lo que ella dice y también  pensar que la música es en sí un territorio. En mi caso creo que aún más porque yo nunca he cantado música de un solo país. Crecí en Colombia pero nosotros no crecimos escuchando música colombiana. Colombia es un país que se nutre de muchas músicas. Nosotros escuchamos música argentina, rock, tango argentino, folclore argentino, yo crecí cantando zambas argentinas y no tenía ni idea que eran argentinas, pensaba que eran colombianas.

RNB: ¡Qué increíble y qué hermandad a la vez! 

MG: Muchos carnavalitos, por ejemplo, yo pensé que eran de la región de Nariño, del sur de Colombia, donde se toca esa música también, mucho más la música andina. El tango para mí era colombiano, porque yo crecí oyendo tango porque a mi madre le encanta.

RNB: Claro…

MG: …quizás por esa apertura que tenemos los colombianos, y un poquito de desamor hacia lo nuestro, que no vendría mal querernos más, pero gracias a eso he podido yo crecer cantando zambas y chacareras. Mucho más adelante la música peruana, la música española incluso. Esto hizo que mi acercamiento a cualquiera de estos ritmos sea natural, desde el mayor respeto y sabiendo que no es mi música autóctona, pero realmente me siento cercana a estos ritmos, incluso a los africanos, brasileros y uruguayos. Yo me siento una profunda admiradora de los ritmos latinoamericanos y por eso los mezclo a mi antojo. A veces en una sola canción tengo carnavalito argentino y cumbia colombiana, ¡me encanta esta mezcla! Por eso, volviendo a Liliana Herrero, creo que la música misma es un territorio. Yo no me siento una cantautora colombiana ni mucho menos. Si hay que ponerlo dentro de algún género, andina. Me gusta mucho la música andina, la conozco más que a la música caribeña, por ejemplo, pero me siento absolutamente latinoamericana. Siento que mis canciones son en sí un territorio, alguna región de la nostalgia.

RNB: En estos momentos en América Latina, al menos en Argentina y Brasil, pero no sólo acá, la situación está siendo muy difícil. Hay un gran aumento de la represión, persecución y criminalización de la protesta, ¿será este un escenario para dar a la música, y a las artes en general, un lugar protagónico como estrategia para transformar realidades?, ¿pueden ser las canciones otras trincheras de resistencia?

MG: ¡Por supuesto que las canciones son trincheras!, y son una forma de resistir maravillosa, ¿qué haríamos sin el arte que nos acompaña en los momentos de represión como los que estamos viviendo ahora en el mundo entero?, con poquititas excepciones. Colombia es un país, por ejemplo, que ha negado la paz, que ha negado cualquier acercamiento hacia un país más humano en sus elecciones políticas aunque, por supuesto, dentro del país hay millones de personas resistiendo, protestando y defendiendo el proceso de paz.

RNB: Seguro… siempre se anda luchando por sobrevivir…

MG: Vivimos en un mundo en el que se está queriendo ir hacia la extrema derecha con todo lo que esto conlleva, con el retraso de leyes y de libertades. Pero la música siempre está ahí. Yo hace muchos años tuve la suerte de conocer a Estela de Carlotto, y le pregunté directamente si para ella era más sencillo cuando ha tenido un gobierno que la apoye, que la respete y que la escuche que cuando ha tenido un gobierno que la ignora. Que ignora los procesos sufridos durante la dictadura y ella me dijo que por supuesto era mejor tener un aliado en el poder, eso ayuda, pero que ellas no dependen de eso, ellas tienen que luchar siempre, contra viento y marea. Yo siento que el arte también tiene que permanecer fuerte y de hecho, en los momentos más dolorosos de los países es donde más el arte ha estado ahí. Nuestro deber, hoy más que nunca, es cantar, gritar, unirnos, y recopilar esas historias para el futuro, para que no haya olvido. Entonces, el papel del arte y de las canciones que es lo que a mí más me gusta y lo que más me compete es, definitivamente, resistir y es la forma más maravillosa que tenemos, a través del arte. El arte nos salva como humanidad.

RNB: ¿Cómo inspira tu trabajo la lucha y la organización de las mujeres en América Latina?, ¿a qué otras Madres y Abuelas les cantás?, ¿cómo te interpelan o qué fibras tocan las mujeres en tu experiencia y trayectoria como cantautora?

MG: Las mujeres hemos sido, históricamente, las más afectadas en todos los conflictos de la humanidad. Yo por supuesto, me siento conectada desde lo femenino porque soy mujer, porque sangro, he parido, he amantado, y he sufrido esto de ser rechazada y tener que hablar siempre más fuerte para que mi voz se escuche, tener que dar explicaciones aunque tenga la razón, tener que pedir permiso para hablar. Esto lo vivimos todas las mujeres, incluso las estamos privilegiadas en un mundo masculino y dominado por el patriarcado. Dicho esto, yo le canto a las mujeres, a las Abuelas de Plaza de Mayo con todo mi amor, porque me siento conectada con ese ser mujer y con ese sufrimiento femenino y con ese ser madre. En Colombia también tenemos nuestras propias Madres de Soacha, por ejemplo, que son un grupo de mujeres que también se han alzado y han expresado su rabia contra el asesinato de sus hijos y nietos. En cada plaza de nuestra América Latina, hay un grupo de mujeres llorando a sus hijos desaparecidos o asesinados en guerra. Nosotras no queremos seguir pariendo hijos para la guerra y, por eso, trato siempre de nutrirme de estas historias para componer y termino cantándoles a ellas, a las Madres, a las Abuelas, que son las que siempre están ahí, desde su alegría y desde su dolor, porque han tenido que tragarse tanta violencia sobre sus cuerpos, sobre el cuerpo de sus hijas y sus hijos. Y son las Madres que han tenido que marchar y llorar en público pero también tragarse su dolor y seguir cocinando y seguir cantando y seguir pariendo y seguir criando. Entonces, por supuesto que les debo mi canto a ellas.

RNB: Cantar lo cotidiano, contar lo pequeñito, lo más cercano, ¿puede ser una forma de dar valor a las otras historias, las silenciadas o que apenas son audibles?, ¿puede hacerse una poética de la denuncia, desde la música?

MG: Cada historia es importante. La de las grandes personalidades, hombres y mujeres que cambiaron el rumbo de la Historia, es importante, y asimismo es importante cantarle a los actos cotidianos de cada uno de nosotros como seres humanos. A mí particularmente me gusta componer historias que no hablen de lugares, que no digan el nombre de una ciudad o el nombre de la persona que la protagoniza, a veces en el título sí que está. Basilio, es el niño minero, Paula ausente, que es la mujer que murió, Doña Luisa, que es una mujer que recoge el café pero, en general, en el texto, en la poesía misma de la canción me gusta que no haya nombres, que no haya fechas y que no haya lugares ni nombres de países. Colombia no está, por ejemplo, en ninguna de mis canciones con nombre propio, porque justamente me gusta que si un chileno la escucha en París piense que le está cantando a ese Chile que dejó. Me gustan mucho esos sentimientos en común y la nostalgia que es común. Sí pienso que las canciones y el nombrar pequeños rituales, pequeños momentos, hace parte de las nostalgias y hace parte de la Historia, tan importante como las historias de los otros grandes famosos seres que nos han cambiado la vida.

RNB: ¿Cómo narrar las violencias?, ¿cómo reconstruir las memorias de nuestros territorios, las de nuestras madres, con tantas ausencias, con tanto relato fragmentado?

MG: El arte es la única manera de sanar realmente el alma después de haber vivido la violencia. En Colombia acabamos de firmar un proceso de paz que me encanta, que se ha tomado y se ha asumido desde el arte. Por ejemplo, la guerrilla de las FARC ha ido a territorios que ella misma había violentado, donde están las víctimas y los familiares de las víctimas, y la forma de acercarse un bando con el otro ha sido a través del arte. Esto ha sido un proceso larguísimo, muy estudiado, pero ha sido el arte. Nos han llamado a nosotros, a los compositores, a los actores, a los poetas, a los escritores, a que vayamos a escuchar los testimonios de las víctimas para intentar sanar el alma y para intentar que nosotros creemos obras, canciones o poemas u obras de teatro para sanar el alma de los dos partes del conflicto. De quien fue victimario y de quien fue víctima. Entonces, por supuesto que el arte es la manera de curar y la única manera de llegar al alma de alguien.

RNB: Muchas veces el arte está en un lugar inferior al pensar, ¿no? Está esa idea de el pensamiento crítico para todo… 

MG: El pensamiento crítico, lógico es importante pero lo único que puede remover el alma, llegar al perdón, es el arte, es el canal directo. Hay que componer en guerra y hay que escribir las canciones de esa guerra. Ahora, ¿cómo?, hay muchas maneras, se puede componer desde lo literal, desde decir los nombres, desde hacerlo con la rabia, desde la rabia también se puede componer.  En mi caso, aunque sí que tengo mucha rabia, trato de componer desde la esperanza, desde la luz, porque es la música que me gusta, es lo que yo hago, mi voz es suave, la música que me gusta es el folclore que es también bastante suave. Trato de sacar el dolor y transformarlo en algo que sea bonito, pero sí, que hay que componer después de una guerra, por supuesto.

RNB: En Argentina las músicas, cantoras y cantautoras, se han organizado para promover la Ley de Cupo Femenino en los Escenarios, Recitales y Festivales, dado que en la mayoría de encuentros de este tipo su presencia es minoritaria o, incluso, absolutamente invisible. ¿Cómo lo ves vos que sí tenés un lugar protagónico y que tu música alcanza diferentes rincones, lugares y públicos?, ¿qué sucede en Colombia al respecto?

MG: Es importantísimo el trabajo que se está haciendo desde Argentina, que siempre es un país pionero para los demás. Si en Argentina se está hablando y luchando para que las mujeres tengan más presencia en los Festivales, eso quiere decir que hará eco en el resto de América Latina. En Colombia ni siquiera se está empezando a hablar de este tema, entonces, igual que con la Ley del Aborto, cuando en Argentina se esté luchando, en Colombia empezaremos a luchar. Argentina es un ejemplo para el resto de América Latina y por supuesto que es importantísimo que se hable de ello. Yo creo que tendría que haber más oportunidades de estudiar.  Esto ya sucedió en el deporte…

RNB: ¿En qué sentido?…

MG: …durante muchos años pensábamos que no tendríamos las facultades físicas para practicar un deporte, eso se creía, y hasta que eso se cambió requirió de muchísimo esfuerzo, hoy en día se sabe que no es así y hay grandes deportistas. Con los instrumentos era igual, durante muchos años se pensaba que el cuerpo nuestro, nuestro diafragma, no estaba capacitado para tocar instrumentos como la trompeta. No teníamos la fuerza ni la resistencia para la batería, entonces, si empezamos a cambiar eso desde la escuela ofreciéndole a las niñas, desde pequeñas, que estudien otros instrumentos y no sólo el piano, voz, guitarra y flauta, sino que se animen a tocar el chelo, el contrabajo, la trompeta, pues será lo mismo que sucedió con el deporte, y en algunos años ni consideraremos que una mujer toque diferente a un hombre.

RNB: Es increíble pero pasa…

MG: Si empezamos a crear esos espacios, por ejemplo con becas, sería maravilloso tener becas para que las niñas estudien producción, management, dirección orquestal, ingeniería de sonido, con que eso ya se empiece a cubrir será el siguiente paso lógico que habrá muchas más mujeres en los escenarios, tras bambalinas y encima de los escenarios. Es un proceso fundamental y agradecemos las mujeres que se empiece a luchar eso en Argentina porque como dije antes, eso se hará eco en el resto de los países de Latinoamérica.

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