loreti

“Los que sólo creen en el cine de autor atrasan 20 años”

|Por Guillermo Courau|

Nicanor Loreti, director de Kryptonita, defiende el disfrute como motor de su trabajo y le propone a los críticos desdramatizar: “Nosotros hacemos películas, no la vacuna contra el cáncer”.

——————–

Cuando raptaron al Ancho Peucelle en Lucha fuerte me puse a llorar. Mi viejo tratando de explicarme que era todo mentira, y yo discutiéndole que era cierto ¡Si lo acababa de ver en la tele!”. La anécdota no venía a cuento de nada, o más bien, venía a cuento de todo. Es lo que pasa cuando una charla (aclaro desde el vamos que esto no va a ser una entrevista) se va de guión y engancha con situaciones, con vivencias compartidas, con una forma lúdica de entender la realidad y nuestra propia historia. Y al mismo tiempo el sinceramiento habla del poder de la imagen como realidad. Como marca, estigma o camino a seguir.

Y es que en Nicanor Loreti conviven el chico grande, el fan y el profesional en partes iguales, por eso es muy difícil pensar en un mejor director para Kryptonita, película basada en una novela de Leonardo Oyola (otro chico grande, fan y profesional) con íconos heroicos foráneos deambulando por el conurbano. El filme tiene mucho de las tres cosas mencionadas, y a lo largo de este texto aparecerán una y otra vez.

-Novela y película tienen un código compartido, generan una suerte de afinidad casi lindante al fanatismo. En las funciones previas al estreno hubo gente que la vio sentada en el piso, o amenazó con irse a las manos con los boleteros si no la dejaban entrar.
-Todavía no lo puedo creer, porque es algo que nos sucedió a nosotros también durante el rodaje. Desde el principio el proyecto tuvo una mística muy particular. Muchos actores no se conocían. Juan PalominoDiego Capusotto y Lautaro Delgado estuvieron desde el principio pero Nico Vazquez entró dos semanas antes de empezar el rodaje y Diego Velázquez, tres. Pero enseguida pegaron onda. Yo los veía y flasheaba, venían de palos distintos, con edades distintas, y sin embargo todo encajaba.

-Eso se vio en la primera función de Kryptonita en el Festival de Mar del Plata, donde no podían hablar de la emoción.
-Esta es mi quinta película, y te juro que nunca pensé que me iba a parar ante 200 personas con un micrófono en la mano y no poder hablar, quebrarme completamente. Fue muy emotivo.

La banda de Nafta Súper al comienzo del filme.

La banda de Nafta Súper al comienzo del filme.

-¿Jorge Sesán iba a hacer el papel de Nico Vázquez, por qué decidiste hacer ese cambio?
-Jorge había sido nuestra elección pero al final no la pudo hacer y automáticamente pensé en Nicolás. Lo conocí cuando hizo un cameo para Socios por accidente 2, sabía quién era pero nunca lo había visto en tele. Cuando filmamos me sorprendió, dije “Este chabón es un actor muy grosso“. A lo mejor no era tan parecido al que se describe en el libro pero encajó perfecto.

-Otro hallazgo fue Diego Cremonesi.
-Mérito de mi novia, Paula Manzone, que es actriz y me ayudó con el casting. Cremonesi siempre me pareció un actorazo y no entendía por qué no le daban un protagónico. Cuando estaba haciendo el casting, Pau me dice: “Ponelo a Cremonesi de tumbero que va a explotar“. Y es la revelación de la película.

-Estamos hablando del casting, y los que leímos el libro coincidimos en que faltan dos personajes fundamentales: Carozo y Narizota.
-Es verdad, sacarlos fue la decisión más polémica que tuve que tomar. Fue duro no tener a Carozo y Narizota, pero el guión tuvo ocho reescrituras, la primera era igual a la novela y ahí nos dimos cuenta que los flashbacks y algunas subtramas nos perjudicaban la estructura. Igual quédense tranquilos, no puedo adelantar mucho, pero de alguna manera y en algún momento Carozo y Narizota van a aparecer.

¿Diego Capusotto y Pablo Rago, o el Joker y Batman?

¿Diego Capusotto y Pablo Rago, o el Joker y Batman?

-Uno de los aspectos más interesantes de Kryptonita, tanto la película como el libro, es que aparece el concepto clásico del héroe, ya presente en la mitología griega. Es decir va mucho más allá de mostrar a una Liga de la Justicia autóctona.
-Es que si el chiste fuera solamente ese se acabaría a los diez minutos. Me gusta mucho la trama del libro que tiene que ver con un concepto de familia elegida, con sobrevivir en un lugar que en muchos aspectos puede ser inhóspito, con el sacrificio. Lo otro puede ser el gancho, pero lo que hace funcionar a Kryptonita es todo lo demás. Adaptar superhéroes extranjeros a nuestro país es la excusa.

-¿A Kryptonita la vez como una película popular o de gueto?
-Uno siempre trata de que las películas sean populares y se vean. Sería muy hipócrita decir “me cago en el público“. Yo tengo 37 años y quiero hacer algo que como espectador iría a ver. Y te hablo de Kryptonita, como te puedo hablar también de Socios por accidente. Me gustan las películas que le gustan a todo el mundo, no necesito ver una escena de la arena secándose para emocionarme. Ahora, de ahí a que llegue a ser realmente popular y la vea un millón de personas depende de un montón de otros factores que no tienen nada que ver conmigo.

-Lo que sí tiene que ver con vos es el tono, que se mantiene intermedio, sin caer en lo gore o en lo marginal.
-Hubo gente que me dijo: “¿Marginales de barrios bajos? Si la gente los odia. Pizza, birra y faso ya fue“. Pero la película no enjuicia ni a los pibes chorros ni a la policía, ni a nadie. Desde ese lugar creo que hoy es más popular de lo que yo mismo me imaginé. Podría haberla hecho muchísimo más sórdida, pero me permití que fuera más abierta.

-¿Estás tan conforme con la saga de Socios… como con Kryptonita?
-Son proyectos diferentes, pero lo que te puedo asegurar es que le puse lo mejor de mí a las dos. Me pasa que mucha gente que escribe de cine bardea desde un lugar soberbio, del tipo “Ah, los chabones de la tele” u “Odio esto porque es televisión“, y no se fijan ni en el nivel técnico ni en cómo está filmado. Hay muchos críticos que son muy limitados.

-Es que Socios… no solamente era cine de entretenimiento con actores de la tele, sino también un proyecto por encargo. Es decir, el averno para la miopía cinéfila local.
-No solo de críticos. Cuando Fabián Forte y yo nos juntamos con el productor de Socios… nos contó que se la habían llevado a otros directores y no la querían hacer porque sentían que “se quemaban“, o sino la querían transformar en una película “de autor“. Todavía hay mucho prejuicio, aun cuando en Argentina es un milagro que te den una película por encargo. Con Fabián nos hicimos de abajo, nadie nos regaló nada, y de pronto nos ofrecen un proyecto popular que va a salir con muchísimas copias. Nosotros le buscamos la vuelta para que sea la mejor película posible, entonces ¿por qué le íbamos a decir que no?

-Algunos te dirían: “porque no es cine de autor”.
-Los que solo creen en el cine de autor atrasan veinte años. Eso o venerar la carrera de alguien porque sí. Cuando Curtis Hanson hizo Los Ángeles al desnudo que es genial, tenía varian películas antes y eran todas más o menos. Y a partir de ahí tuvo una segunda carrera y todo lo que hizo después estuvo en un nivel altísimo. No es que vengo a romper con la teoría del cine de autor, pero es algo de lo que se habla desde hace cincuenta años. Hoy estamos en otro lugar.

-Hay que desdramatizar entonces.
-Por supuesto. Con el cine nos enroscamos un montón. Hay críticos que a lo mejor no les gustó tu película, y entonces te ningunean. ¡Pará!, ¿Qué te pasa? Seamos amigos solamente de John Lennon y Jimi Hendrix, entonces. Falta un poco más de respeto, si me comí a tu mujer cagame a trompadas, pero si no te gustó lo que filmé igual tratame bien. Hacemos películas solamente, no la vacuna contra el cáncer.

Mirá el trailer de Kryptonita:



Share on Google Plus

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *