periodismo

La perversidad como eje del periodismo contemporáneo

|Por Gabriel Gomez, Nicolás Alvarez y Nicolás Perdomini|

¿Cuál es el estado actual de los medios de comunicación? ¿Qué dicen? ¿Qué quieren decir? ¿De qué manera lo hacen? ¿A dónde quieren llegar? ¿Estamos ante una época careciente de argumentos?

Marcelo Bielsa, entrenador de fútbol, se expresó meses atrás respecto a ellos: “El argumento que se utiliza para amplificar en la victoria un comportamiento es el mismo que se utiliza en la derrota para condenar el comportamiento en la derrota. Si Neymar recupera la pelota y hace un gol, entonces van a decir que ´bárbaro´ domesticó a Neymar. Hizo que sea colectivo y no individual. Ahora si perdemos, entonces van a decir este burro hizo que Neymar persiga al rival y no que le pegue al arco. Esa es la especialidad de los medios de comunicación, se especializan en pervertir al ser humano en derrota o victoria.”

Utilizaremos el fútbol, deporte rey mundial, para analizar el comportamiento de los medios ante un hecho. Más precisamente tomaremos como ejemplo el día después del empate 1 a 1 de la selección argentina frente a Venezuela por la fecha 16 de las eliminatorias rumbo al Mundial de Rusia 2018.

5 de septiembre de 2017. El conjunto Albiceleste necesitaba ganar para enderezar su clasificación y no llegar con problemas numéricos a la última doble fecha. Las condiciones estaban dadas: era local, el rival estaba último en la tabla de posiciones y el dato, además, era que había perdido todos los partidos disputados en tierras argentinas. Un gran menú. Pero lo previsible no ocurrió. El partido terminó en un pobre empate en el que la selección nacional había comenzado perdiendo y en el que el gol de la igualdad fue en contra de un defensor venezolano.

6 de septiembre de 2017. El inicio del “banquete” periodístico. Como así también el consumo masivo (y erróneo) del público. Los medios, principalmente los televisivos y radiales, se inundaron de críticas destructivas, comparaciones grotescas, gritos, insultos y amenazas, entre otras bazofias.

Ese día, como también tantos otros, ha servido para establecer aún más que los medios contemporáneos están atravesando una “cultura de impacto”. El “¿Por qué”?, el eje central de la profesión, ese que nos da lugar a los pensamientos, ha pasado a un tercer o cuarto plano. Trasladándolo al día en cuestión, tuvo mayor rebote decir que Icardi es un “pecho frío” y descalificarlo de todas las maneras posibles en lugar de ocupar ese tiempo en analizar “¿Por qué jugó mal”? Se podría comentar que estuvo errado con el arco, que fue un factor psicológico dado el contexto, que aún le falta adaptación, que no captó el mensaje del técnico o que no se entendió con Lionel Messi. Pero no. Decidieron (como tantas veces) priorizar el rating que es lo que les llena los bolsillos. Habrán creído: ¡Que lo ético se vaya al carajo! ¿Qué importa lo que digo y cómo lo digo? ¿Qué importa a donde quiero llegar? Mejor empiezo a gritar en una mesa de panelistas, me pongo un poco colorado y me lleno la boca diciendo que Icardi es un burro y que no tiene que ponerse nunca más la camiseta de Argentina. Además, requiere menos trabajo y es más práctico.

Las críticas de los periodistas hacia los jugadores del seleccionado no dejaron lugar a un análisis serio de la difícil situación que atravesó el conjunto nacional. Y esto repercute –también- en el público ya que son ellos los principales afectados por no poder gozar de su derecho a la información debido a la falta de contenido y argumentos que tuvieron los encargados de informarlos.

Algunos periodistas no se conformaron solo con esto, sino que fueron más allá. Y esto dio lugar a grandes calumnias e injurias que desarrollaron contra los protagonistas. Uno de los casos que más impacto tuvo fue el de Daniel Mollo, quien insultó a los jugadores en plena trasmisión del encuentro, los puso en duda y hasta tuvo la caradurés de traspasar los límites de los derechos a la privacidad y a la intimidad diciendo, por ejemplo, que los jugadores compiten entre ellos para ver quién tiene la mejor mujer o quien recibe más ‘likes’ en las redes sociales.

La libertad de expresión, por su parte, también traspasó los límites. Y aquí entra en juego Flavio Azzaro quien afirmó (sin argumentos y solo por su placer de hablar por hablar sin medir lo que genera) que Lionel Messi le hace mucho daño al equipo.

Generalizar no es lo que pretende este artículo. Existe un sector, aunque reducido, que aún mantiene encendida una pequeña luz de esperanza. Qué aún cree en los argumentos y la ética periodística. Pero competir contra los grandes medios de comunicación, sus intereses y perversidad, no es fácil. Y esto se agrava aún más cuándo el común de las personas decide consumirlos. Y esto se agrava aún más cuando se dejan influir por ellos.

“Lo equivocado, lo sucio y lo ilegal se ha hecho costumbre, tan cotidiano que la gente lo acepta como natural. Lo frecuente no es necesariamente lo correcto”, decía Dante Panzeri sobre el rol de los medios en el siglo XX. Aplica, también, para la actualidad.

Fuentes:

https://www.youtube.com/watch?v=O8Cql0YS_ks (Marcelo Bielsa sobre los medios de comunicación).

https://www.youtube.com/watch?v=4jJmzTq_p_4 (Periodistas argentinos destrozaron a los jugadores tras el 1-1 vs. Venezuela).

https://www.youtube.com/watch?v=aUnx0AD4dOA (Flavio Azzaro “Messi le hace daño a la selección”).



El artículo La perversidad como eje del periodismo contemporáneo fue publicado originalmente en MaVa
Share on Google Plus

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *