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La oportunidad de Gallardo

│Por Javier García

A un día de la eliminación de la Copa Libertadores, el DT de River se encuentra ante una gran chance. Asoma en su horizonte la posibilidad de agigantar su figura.

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Hay un viejo proverbio chino que reza: “En cada crisis hay una oportunidad”. Y Marcelo Gallardo debería aplicarlo. No porque haya una crisis, de hecho, no se recuerda un equipo de River que ante una eliminación copera de local se haya ido aplaudido de la manera que se fue este River luego del 1-0 a Independiente del Valle. Pero sí hay una oportunidad. Antes del partido, Gallardo habló de “fin de ciclo”, habló de “la nafta que nos queda“. Luego, en la cancha, como una parábola perfecta de su entrenador, River intentó todo hasta que fundió viela. Le generó no menos de diez chances de gol cristalinas a un arquero que pareció un ecuaclón entre Yashin, Fillol y Schmeichel (Peter y su hijo, reciente campeón con el Leicester). No se pudo. Se dio todo. ¿Alcanza? No, no alcanza, pero al menos la imagen que se dejó fue buena, en contraria sintonía a lo que fue el semestre.

Pero tapar el sol con la mano no es algo que Gallardo haga. Y hay que decir que encuadrado en el semestre de River la eliminación no sólo que se ve como “merecida”, si no que además es lógica. River jamás consiguió lo que su DT pregonó luego del 0-3 vs Barcelona, en Japón, en diciembre 2015. River jamás se pudo reinventar, apenas sí se pudo emparchar,o atar con alambre. Un mal mercado de pases, jugadores que estiraron seis meses su permanencia en el club, otros que no dieron la talla y, también hay que decirlo, algunos caprichos del DT o “delirios de Cruyff”, con esas posiciones que llamaban la atención, con Driussi en la altura, con Bertolo y Pity cambiados sistemáticamente de posición (aunque nadie les quita la responsabilidad que ellos tienen, eh), con esa intención de, por momentos, querer inventar el fútbol de nuevo y que tanto le terminó costando a River.

¿Ejemplos? El técnico tardó 15 partidos en darse cuenta que, con estos jugadores, y ya sin el Negro Sánchez, el medio debía ser de Mayada- 5- Nacho- D’Alessandro. Y ese tiempo fue mucho. Para colmo, se “encaprichó” con la salida de Lucas Alario, el tipo más peligroso que tiene River entre sus delanteros y lo dejó en el banco en los dos partidos que sentenciaron la suerte en la Copa. Con el siguiente detalle: al ex Colón le anularon un gol, le hicieron un penal y se perdió una increíble en Ecuador y en el Monumental fue el único capaz de vulnerar a Librado Azcona, el Benji Price de los ecuatorianos. Ese hombre fue al banco en ambos partidos. Inentendible.

Por eso Gallardo tiene una oportunidad. Tiene la chance de quizás dejar de pecar de soberbio, de enderezar el barco, de ahora sí, con una eliminación a cuestas, aplicar más escoba que antes. Ejemplos de jugadores que no dan la talla en River hace más de un semestre, sobran: Pity Martínez, Nicolás Bertolo, Sebastián Driussi, Tabaré Viudezencabezan la lista. Tuvieron oportunidades, las aprovecharon por momentos o ni eso. Ahí debe arrancar la limpieza. Después están las salidas que serán dolorosas, como la deMarcelo Barovero y Leonel Vangioni ( y habrá que ver si ninguno más se suma). Lucho González y Leo Pisculichi este semestre estuvieron bajísimos, sus DNIs los condenan y el hecho de que la figura de D’Alessandro los marginó a ambos al banco de suplentes. Cuando River utilizó a dos de ellos o a los tres al mismo tiempo siempre perdió. Y de esto sí tomó nota el técnico.

Además de una limpieza que, tranquilamente, podría incluir a Rodrigo Mora, debido a sus actitudes extrafutbolísticas  y a Leo Ponzio, por una cuestión de que siempre aportó más humo que real claridad. El DT debe realmente pedir 4 o 5 refuerzos, jugadores que vengan a nutrir una columna que seguramente quedará con Maidana-D’Alessandro-Alario/Alonso. Un equipo el cual deberá armarse de cero, que quedará esquelético, y al que habrá que sumarle un arquero de jerarquía y que empiece a jugar más seguido Augusto Batalla.

Es hora de dejar de comprar jugadores que superen determinada edad, River necesita cambiar la sangre. Traer jugadores jóvenes, con hambre, con todo por delante, como hizo cuando fue a buscar a Alario. Y empezar a darle minutos a los pibes que empiezan a asomar, a los defensores Vega, Olivera, Montiel; los delanteros Franco y López; las gambetas y el desequilibrio de Andrade y Casquete. Ver si ya no es momento de que Emanuel Mammana se quede con la titularidad y que Balanta,quizá, busque otro aire. También tener más en cuenta a Leandro Vega, un pibe que hasta ahora siempre cumplió.

La oportunidad de Gallardo es, justamente, esa. Rearmar River. Ahora sí reinventarlo, ser impiadoso con quienes no le rindieron ni a él ni al club, ser pillo para traer jugadores que no sean pan para hoy, nutrir a D’Alessandro y empezar a hacer volar a los pibes -no muchos, eh- que piden pista y minutos en primera. En los próximos seis meses River tendrá tres objetivos de suma importancia: La Recopa, ante Independiente Santa Fé, laCopa Argentina, que se valoriza más porque es la única chance de jugar la Libertadores 2017 para el club y el torneo local, que quizás sea largo, quizás sea Superliga, pero que sea lo que sea, River tiene la misión de ganarlo, como le marca su historia.

Más allá del luto lógico de haber quedado a un mes de la finalización de la competencia afuera de todo en un semestre corto, hay que ver lo que hay por delante. Las oportunidades que este momento adverso le presenta a Gallardo. El DT supo cuando dar el volantazo varias veces, quizás este semestre no, pero lo ha hecho en otras oportunidades. Nadie jamás le quitará lo que ganó, ni lo bajará del pedestal en el que está. Pero Gallardo, si afina el lápiz, deja un poco la soberbia, elige mejor y se la juega de verdad por “renovar” a River, además de estar en un pedestal puede ser leyenda. Tiene todo para serlo. De él depende. Esta es, justamente, la oportunidad de Marcelo Gallardo.



El artículo La oportunidad de Gallardo fue publicado originalmente en Rock and Ball
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