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Inglaterra

│Por Daniel Dionisi

Los apostadores que arriesgan sus dólares, libras, euros o yens, son un buen termómetro para determinar los favoritismos en una competencia como la Copa del Mundo. El claro favorito en las principales agencias de apuestas es Nueva Zelanda. Los All Blacks pagan 2.25 por cada dólar apostado. Segundo Inglaterra, que les permitirá a los jugadores que les confiaron su dinero quintuplicar lo apostado si sale campeón. Octavo (41 dólares por dólar apostado) figura Argentina. Los apostadores, como el pueblo en los juicio por jurados, difícilmente erran en sus veredictos, aunque no tengan muy claros los fundamentos de la elección. Intentaremos develar esos fundamentos. ¿Por qué Inglaterra llega a esta copa como el segundo favorito detrás de los fabulosos All Blacks? Y, lo que más nos interesa: ¿por qué aparece como una valla tan difícil de saltar para Los Pumas, que se jugarán todas sus posibilidades el próximo sábado en Tokio, frente a quince cracks con la rosa sobre el corazón?

Son muchas las virtudes de Inglaterra. Lo primero que salta a la vista es la capacidad y el profesionalismo de Eddie Jones y su cuerpo técnico. El australiano, a los 59 años, suma una larga carrera que tiene como hitos su experiencia como entrenador de los Wallabies entre 2001 y 2005, su participación en el staff de los Springboks campeones de 2007 y el golpe que dio en la Copa de 2015 entrenando a Japón. El impacto del triunfo de los japoneses ante Sudáfrica en 2015 lo depositó en el comando de la selección de la Rosa y así fue el primer extranjero en llegar a ese lugar. El éxito inmediato en el Seis Naciones de 2016, con Inglaterra alcanzando por primera vez desde 2003 el Grand Slam, le otorgó la tranquilidad para trabajar los siguientes años con el objetivo de formar un equipo poderoso para la Copa de Japón. Lo logró.

El último fin de semana Jones y su staff completo estaban en Kobe, a 45 minutos del estadio Hanazono de Osaka, donde Los Pumas enfrentaron a Tonga. Sin embargo eligieron disfrutar del día libre y viajar el domingo a Tokio para presenciar el duelo entre Gales y Australia, potenciales rivales de Inglaterra en la continuidad del torneo. No fue subestimación, solo parte de su planificación. Scott Wisemantel, también australiano, es el entrenador de ataque y tal vez, principal colaborador de Jones. En declaraciones al diario Independent, Wisemantel  mostró respeto hacia Los Pumas: “Representan un gran desafío para nosotros y eso lo demostraron con Jaguares  en el Super Rugby. Tienen un buen sistema y juegan mucho rugby. Tienen líderes como Agustín Creevy pero también jugadores muy buenos para el juego abierto como el fullback Emiliano Boffelli. Hay experiencia en Nicolás Sánchez y Tomás Cubelli. Son un muy buen equipo”. Está claro que los ingleses tomarán todos los recaudos y tirarán todas sus armas a la cancha para superar el escollo argentino. Por supuesto que tienen con qué. A diferencia de Francia, no se encuentran flancos débiles en el juego de Inglaterra. Son sólidos en todas sus líneas y en todos los aspectos del juego.

Entre esa artillería que tirarán a la cancha en Tokio, lo primero que se destaca es el poderío físico y la agresividad con que juegan. El pack de fowards inspira respeto. A pesar del poco juego que sumó este año Mako Vunipola por su lesión, es probable que salga a la cancha con todo su poderío. Si no es desde el comienzo, lo hará en el segundo tiempo. Como sea, es una mala noticia para Los Pumas. Pero por supuesto que además de Mako, todo el pack de Inglaterra es de excepción, con una tercera línea solo comparable a la de los All Blacks. Tom Curry, Sam Underhill y Billy Vunipola tienen todas las virtudes de una tercera línea internacional. Y si entra Mark Wilson no se resiente ni un poco. Con tackle, impacto y quiebres permanentes, son una pesadilla para cualquier rival.

El pack inglés tiene el sello de Saracens, el campeón de Europa 2019. La fuerte presencia de  sarracenos en el  seleccionado suma una excelente coordinación integral a la calidad individual. Por supuesto que con esos jugadores en el pack, la prestación en las formaciones fijas es de primer nivel, aunque el scrum no funcionó del todo bien en el choque con Tonga. El line y maul que tan buenos resultados le viene dando a Los Pumas en esta Copa, va a encontrar un duro escollo contra ingleses.

El equipo de Eddie Jones es simple, eficaz, pragmático, difícilmente cae en lagunas y además de la simpleza de su juego, cuando deciden hacer volar la pelota, no fallan.

El juego con el pie es otra de las claves. Todo indica que Ben Youngs, George Ford y Owen Farrell estarán juntos en la cancha, una fórmula que Jones utilizó con grandes resultados en sus dos primeros años como head coach. Los cajones de Youngs y las patadas tácticas y a los palos de de Ford /Farrell son una conjunción letal.  Talento, conducción y un uso del pie perfecto. Seguramente el staff argentino estará trabajando fuerte para contrarrestar esa usina de juego inglesa, que se complementa con el brillante momento de Manu Tuilagi, uno de los ball carrier mas temidos del mundo del rugby. “Enfrentar a Manu Tuilagi es como pararse en medio de la calle a detener un auto. Es absolutamente horrible cuando Manu corre hacia ti” afirmó el ex internacional de La Rosa, Andy Goode.

Por si faltara algo para completar un equipo virtuoso, Inglaterra cuenta con una gran defensa, potenciada desde que hace un año el experto neozelandés John Mitchell se sumó al staff de Eddie Jones.

En cuanto a los antecedentes inmediatos, 2019 fue buen año de Inglaterra. Aplastó a Francia en el Seis Naciones (ver Highlights, arriba), aunque luego cayó ante Gales en el Millenium y empató con Escocia en Twickenham, para terminar segundo en esa competencia. En los amistosos previos al mundial se desquitó de los galeses pero una semana después volvió a perder (ver video, abajo) aunque dejó una buena imagen y terminó siendo muy convincente en sus triunfos ante Irlanda e Italia. Los partidos de esta Copa ante Tonga y Estados Unidos, no son medida. Inglaterra, por ahora, transita de manera cómoda el mundial ya que todavía no enfrentó a los mejores de su zona que ya se cruzaron entre sí. Gales demostró este año que, a pesar de su poderío, los ingleses no son imbatibles. Seguramente los videos de esas derrotas con los galeses se habrán repasado una y otra vez en el campamento argentino.

Inglaterra siempre fue complicado para Argentina. El historial marca 18 triunfos ingleses (2 en Copas del Mundo), 2 empates y 4 victorias de Los Pumas, la última en Salta en 2009. Desde entonces se sucedieron 9 victorias de Inglaterra. El sábado a las 5 de la mañana de Argentina, Los Pumas se volverán a ver las caras con los inventores del juego. Deben ganar para seguir vivos en Japón. Difícil, muy difícil, pero no imposible.



El artículo Inglaterra fue publicado originalmente en Periodismo Rugby
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