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Gustavo Biazzi: “No quería esconderle al personaje sus defectos, para que no se presente como una persona perfecta que no existe”

Por Sol Bonato

Los vagos, película del misionero Gustavo Biazzi, estuvo en competencia en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y se presentó con muy buena crítica en la 15° edición del Festival Oberá en Cortos. Llegó a las salas comerciales el 6 de septiembre.

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Ernesto es un joven de Misiones que, por estudio, se radica en Buenos Aires con su novia, que está a punto de recibirse como abogada en la Universidad de Buenos Aires. Sin embargo, cuando vuelven de vacaciones a sus casas, comienzan los problemas de pareja, las salidas con amigos y las noches en la playa.  Si bien el personaje muestra ciertas actitudes que lo llevan a cierto desenlace, el director hace hincapié en valorar la amistad y no tomar la película como un manual: “No quería esconderle al personaje sus defectos, para que no se presente como una persona perfecta que, al fin y al cabo, no existe, porque somos seres humanos. Hay que observarlo en todas sus dimensiones, en su humanidad, en el sufrimiento y la alegría, porque no se puede dirigir un personaje que sea políticamente correcto, si no sería un manual de conducta”, afirma Biazzi, el director.

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¿Cómo surgió la idea de la película? ¿hay escenas que se puedan conectar con las memorias de tu pasado?

La película tiene que ver con momentos que yo recuerdo y que me interesa contar, a partir de cosas que experimenté y que vi a mi alrededor con otras personas. Tiene un tinte autobiográfico pero apenas, ya que durante la producción se llevó un proceso de creación más lúdico. Es como atravesar una especie de juego, en donde se trabaja la búsqueda y la comprensión de cosas que van más allá de la simple reiteración de un recuerdo. Toda la producción transforma el recuerdo con ciertas necesidades narrativas o rítmicas y una serie de cosas estéticas, ya que pasa a ser una modificación y transformación de lo que vivió.

Si bien dijiste que hay escenas que son “recuerdos modificados y transformados”, ¿por qué elegiste un contexto ubicado unos años antes de la era del Whatsapp y la masividad de las redes sociales, y no los pasaste a la actualidad? 

Porque yo conocí esas situaciones en una época en donde no existían todas estas cosas. Si bien la historia podría suceder hoy, a mi me interesaba el comportamiento de los personajes en ese momento.  Con la aparición de las redes sociales yo no creo que algún joven de hoy se comporte igual que uno de hace veinte años. Había una manera de vincularse que me interesaba, que se ha modificado a través de las nuevas tecnologías. Entonces, si se hubiese ambientado en la actualidad, quizás habría una serie de situaciones que no se darían o perderían el eje que quería contar. Además, yo tampoco conozco como se establece un vínculo entre un chico y una chica hoy por hoy a través de redes sociales, porque no lo viví.

¿Por qué el título de la película? ¿Es una crítica a la juventud?

Para mi, toda la película es una observación sobre la imperfección de los personajes, al menos del principal. Quería mostrarlo al desnudo, sin esconder defectos. Por un lado, sí es una crítica a la juventud, lo que se puede ver cuando el personaje comete ciertos actos que lo llevan a perder a su novia y sufre. Pero, al mismo tiempo, también hay una valoración de todo ese conjunto de actividades que la película reivindica, y es la amistad sobre todo. Entonces es una crítica y es aceptar que hay matices en las cosas, no es un manual de comportamiento que explica lo que se debe hacer y lo que no. Es una observación que intenta ser lo más transparente y honesta posible. No quería esconderle al personaje sus defectos, para que no se presente como una persona perfecta que al fin y al cabo no existe, porque somos seres humanos. Hay que observarlo en todas sus dimensiones, en su humanidad, en el sufrimiento y la alegría. No podría dirigir un personaje que sea políticamente correcto. Hay que comprender la dificultad y el sufrimiento, todo lo que sucede alrededor de una persona.

¿Qué te generó producir Los vagos en tu propio lugar de origen y en la casa donde viviste de chico?

La mayoría de las locaciones que utilizamos son lugares que yo conocía. La película se filmó en zonas de El litoral, incluidas mi casa de la infancia, en donde hoy vive mi hermano, y la casa de un amigo. Pero lo que más me gustó fue que, en algunas actuaciones, participaron personas que no estaban formadas actoralmente, como conocidos, un amigo de mis padres, mi esposa y mi hijo. Fue toda una fauna de gente que colaboró y participó por una cuestión afectiva. Lo que nos interesaba era coincidir humanamente con el intérprete, más que con un actor profesional. Así se fue armando el elenco, sin dejar de mencionar que a otros los fuimos descubriendo en el casting. Pero hubo mucha cercanía con la gente. Filmé la película con un grupo de amigos profesionales del cine, con los que yo laburo hace mucho tiempo, entonces todo fue muy afectivo. La afinidad fue lo que generó un encanto en el proyecto.

Además de este encanto afectivo que mencionas, ¿qué aprendiste de este proyecto y qué te llevas?

Me dejó la sensación de que hacer una película o emprender cualquier viaje o proyecto, con amigos o con gente con la que uno tiene afinidad más allá de sus virtudes profesionales, es una experiencia mágica. Independientemente de que en mi equipo de trabajo todos son creativos y talentosos. De hecho, me dieron la posibilidad de dirigir muchas veces con sus ideas, sus iniciativas y propuestas, porque había mucha libertad para opinar. Si bien yo tenia una idea e intentábamos seguirla, había lugar para que todos aporten. Antes que nada, lo que más valoro es saber que lo mejor es trabajar con amigos. Y otra cosa que me llevo, es la sensación y satisfacción de haberme expresado. La película es la expresión de alegrías o tristezas que no podes manifestar, pero si plasmarlas en algún lugar. Si uno puede expresarse en el ámbito que sea, y encuentra el lugar y la forma de hacerlo con cierta belleza, como lo es cualquier expresión artística, es una alegría total.

Sos muy reconocido por especalizarte en la dirección de fotografía, pero esta vez tu rol fue diferente, ¿cuál disfrutás más?

Yo me gano la vida haciendo dirección de fotografía y lo disfruto muchísimo. Pero, de todas las veces que filmé, cuando dirigí la película fue el momento más bello entre los que participé en cine hasta ahora. No sé si fue por el rol que ocupé, o simplemente por el grupo que se armó, y por la sensación de estar haciendo ese proyecto en el cual veía que se disfrutaba. Fue realmente mágico.



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