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Empieza una nueva era

│Por Federico Bajo

En pocos días comenzará el primer torneo femenino profesional en la historia del fútbol argentino. Sin embargo, las jugadoras reconocen que, aunque este fue un paso enorme, aún queda mucho por mejorar.

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El 14 de septiembre, cuando inicie la primera Liga Profesional de Fútbol Femenino, empezará una nueva etapa. La profesionalización anunciada por la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en marzo de este año, será un hecho. Sin embargo, pese a lo alentador que se presenta el futuro inmediato, este es recién el primer paso.

El torneo, cuyo sorteo y presentación oficial se llevará a cabo el jueves 12, contará con la participación de 17 clubes. Cada uno deberá tener en su plantel un mínimo de 8 jugadoras con contrato. Para pagarles, AFA aportará dinero mensualmente. En un principio la cantidad repartida a cada institución iba a ser de 120.000 pesos, pero ahora ese monto deberá ser mayor debido a que en junio, Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA) y AFA acordaron aumentar en un 35 por ciento el salario básico. La Primera División femenina fue equiparada con la Primera C, última categoría profesional de la rama masculina, por lo que cada futbolista cobrará, como mínimo, 20.250 pesos.

Los equipos que buscarán convertirse en el primer campeón del profesionalismo serán: Boca Juniors, El Porvenir, Estudiantes de La Plata, Excursionistas, Gimnasia La Plata, Huracán, Independiente, Lanús, Platense, Racing, River Plate, Rosario Central, San Lorenzo, Social Atlético Televisión (SAT), UAI Urquiza y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Este último hace siete años que participa en los torneos de AFA en calidad de invitado, incluso finalizó en la quinta posición en las últimas dos temporadas, pero su presencia estuvo en duda hasta último momento. Por su condición de asociación sin fines de lucro, UBA acordó con Defensores de Belgrano para que el club de Núñez asuma los compromisos con la entidad madre del fútbol nacional y así mantener la plaza.

Mientras, en medio de la incertidumbre por el futuro del conjunto universitario, la AFA decidió que Rosario Central se convirtiera en el primer combinado del interior en disputar la Primera División. El Canalla pasó de la Liga Rosarina, en la que año tras año se consagró sin inconvenientes, a la máxima categoría, sin siquiera transitar por la Primera B ni la Primera C, que comenzarán a disputarse desde esta temporada.

Aunque no es oficial, el ingreso de una nueva institución no modificaría el formato de disputa del certamen, que será similar al de la pasada temporada. Una rueda en la que se enfrentarán todos entre sí para determinar los 8 que ingresarán a la Zona Campeonato para definir al campeón, y los 9 que irán a la Zona Permanencia que decretará 3 descensos.

San Lorenzo fue el que tomó la iniciativa y elevó la vara de la profesionalización al firmar los primeros 15 contratos de mujeres futbolistas en el país. Fue el 12 de abril, casi un mes después del anuncio de la nueva medida por parte de Claudio Tapia, presidente de la AFA. “Estoy muy contenta porque la lucha por llegar hasta acá fue muy larga. Todavía estamos en un proceso, más allá de que fue un paso enorme. Yo soñaba con esto y se dio. Ahora estamos trabajando mucho para tratar de hacer el mejor torneo posible. Queremos salir campeonas”, expresa Débora Molina, delantera del Ciclón, quien tiene 34 años y es una de las 15 pioneras. Luego, el número de profesionales en el plantel Azulgrana aumentó tras la incorporación de Vanina Correa, la arquera titular de la selección argentina en el Mundial de Francia 2019, que llegó proveniente de Central.

Otros clubes que siguieron los pasos de San Lorenzo y sumaron más contratos que el mínimo, hasta ahora, son: Boca -contrató 21 jugadoras-, River -18-, UAI -15-, Racing -14- y Gimnasia -9-.

Sin embargo, el nuevo ciclo, en el que las jugadoras empezarán a ser consideradas como trabajadoras, también reflotó viejas problemáticas. Poco después de comenzar la pretemporada, a las futbolistas de Villa San Carlos, entidad que compite en primera desde 2016, los dirigentes les comunicaron que habían decidido descender una categoría porque, según argumentaron, no tenían plata para solventar los gastos de aportes, obra social y viajes, a pesar de que antes el club jamás había apoyado al equipo. Solo le brindaba camisetas y lugar para entrenarse. Por eso, las integrantes del conjunto dirigido por Juan Cruz Vitale decidieron hacer lo que venían realizando desde 2013, cuando se conformó el combinado, para poder competir: conseguir patrocinadores ellas mismas. “La búsqueda se inició porque era la única forma por la cual podíamos llegar a recibir dinero para mantenernos en la categoría. La idea fue de todo el equipo, lo pensamos en conjunto. Fue lo primero que se nos ocurrió para salir adelante”, le cuenta a Tiempos de Red Leila Encina, capitana de la institución de Berisso. La campaña se difundió por redes sociales y tuvo una gran repercusión: “El apoyo de compañeras, de otros delegados, de otros técnicos y de los medios fue más de lo que esperábamos. Gracias a eso conseguimos continuar”, agrega Encina.

A partir de ahora, el desafío de los clubes y dirigentes será redoblar la apuesta y apuntar a lograr una profesionalización completa, en todos los aspectos. Para ello, según le confirmó Jorge Barrios, presidente de la Comisión de Fútbol Femenino, a futbolella.com, la AFA acordó con la cadena TNT la transmisión de cuatro partidos por fecha a cambio de generar mayor difusión. La nueva era ya está en marcha.



El artículo Empieza una nueva era fue publicado originalmente en Tiempos de Red
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