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El legado que continúa

|Por Nicolás Perdomini|

Carismático, ganador, ambicioso y perfeccionista son apenas algunos de los adjetivos que pueden ser utilizados para describir a Ayrton Senna. Entre sus frases épicas se puede destacar “El segundo es el primero de los perdedores” lo que es un fiel reflejo de su superación día tras día, entrenamiento tras entrenamiento, Gran Premio tras Gran Premio. Fue, justamente, esa mentalidad la que lo llevó a convertirse en una de las máximas leyendas de la Fórmula 1.

“O Rei”, como se lo conocía en la jerga automovilística, en su adolescencia había realizado distintos cursos empresariales aunque los fierros ganaron ese mini duelo y se quedaron con él hasta los últimos segundos de su vida. Ganador de tres campeonatos mundiales (1988,1990 y 1991), dejó un legado magistral en la máxima categoría mundial del deporte automotor. Tal es así que, además de ser idolatrado en distintas partes del mundo, en Brasil -su tierra natal- existe un monumento ubicado en la Ciudad de Sao Pablo. La escultura, bañada en bronce y con una altitud de cinco metros, lleva consigo las palabras “Velocidade, Alma, Emoção”.

A la izquierda de la foto, Prost. A la derecha, Senna.

A la izquierda de la foto, Prost. A la derecha, Senna.

 Prost-Senna/Senna-Prost protagonizaron, sin lugar a dudas, una de las rivalidades más grande en toda la historia de los deportes. Dueños de muñecas envidiables y acompañados de personalidades aguerridas y altamente competitivas, deleitaron al público en cada autódromo. Y cuando se hace referencia a ese término, no solo aplica a la cinta asfáltica sino también a la zona de boxes, conferencias y reuniones de pilotos. “Nuestra rivalidad fue muy fuerte, incluso hubo veces que ha sido muy ruda”, expresó el francés, aunque rápidamente agregó: “Terminó todo en una gran amistad. Nos teníamos un montón de respeto y lo que debemos recordar es que fue una historia fantástica”. De hecho, Alain Prost fue uno de los que cargó el cajón fúnebre y, hoy en día, es miembro de la Fundación Senna.

La fundación se encarga de ayudar a niños desfavorecidos en Brasil con proyectos educacionales, deportivos, medioambientales y de salud. El lema de es “Todos tienen el potencial para ser un vencedor”, en clara alusión de darle la posibilidad de desarrollar sus potencialidades a los niños que no poseen medios económicos en Brasil. Todos los años se realiza una maratón en Sao Paulo en la que se recauda fondos, organizada por la misma fundación que preside su hermana Viviane. La maratón recibe como nombre “Ayrton Senna Racing Day” y es un evento de suma importancia en el país carioca.

Toleman, Lotus, McLaren y Williams fueron las marcas que pudieron sentar al brasileño en las butacas de sus autos. En la primera estuvo una temporada y no registró victorias. En la segunda manejó durante tres años y ganó seis carreras. Para McLaren piloteó a lo largo de seis años y subió al máximo escalón del podio en treinta y cinco oportunidades. Finalmente, su último equipo fue Williams donde apenas corrió tres carreras y abandonó en todas. En la última, ocurrió la fatalidad.

Gran Premio de San Marino 1994

Gran Premio de San Marino 1994

“Si algún día tengo un accidente, prefiero morir. Soy una persona demasiado activa como para pasar el resto de mi vida en silla de ruedas”, había declarado una vez Senna. Y así fue. El 1 de mayo de 1994 en el Gran Premio de San Marino, Italia, su Williams-Renault se estrelló a 320km de frente a un muro de contención. En ese instante, el fervor de los motores dejó de sonar en los corazones “fierreros” y dejó lugar a un profundo silencio. “O Rei” había partido. 



El artículo El legado que continúa fue publicado originalmente en Fútbol y otras yerbas
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