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Daniel Aráoz: “Si le están sacando voces al cine argentino es porque no quieren que tengamos identidad”

|Por Guillermo Courau|

El tráfico de bebés, la adopción clandestina, el alquiler de vientres. Una realidad con distintas definiciones pero un denominador común: la hipocresía de mirar para otro lado, de ocultar el tema abajo de la alfombra. Y mientras tanto son más de tres millones los argentinos que reclaman por saber su verdadera identidad.

En Una especie de familia, de Diego Lerman, se mete de lleno en el tema a través de la historia de una mujer (excelente trabajo de Bárbara Lennie) de clase media que es llamada desde una provincia del Norte para que vaya a buscar a un bebé que está por nacer. Quien está a cargo de la negociación es el Dr. Costas (Daniel Aráoz), quien adentra a la protagonista en un submundo demasiado real para ser parte de una película.

Cuando me llegó el libro, lo primero que le contesté a Diego fue: ‘Qué bueno que estés hablando de este tema’“, recuerda Daniel Aráoz, que a esta altura de su vida tiene más claro que nunca de qué hay (y tiene ganas) de hablar.

-¿Cual es tu postura ante un tema tan importante como es la adopción clandestina en nuestro país?
-Es un tema que al mundo adulto le cuesta mucho hablar. Hay un montón de papás y mamás que tienen necesidad de dar amor, y ahí es donde debemos poner el acento, debatir, que la problemática esté presente. ¿Para qué mierda luchamos, si no vamos a luchar por estas cosas? ¿Cuál es el significado que le encontramos a la vida? ¿Qué nos define como seres humanos? Hacer esta película fue meterme en la oscuridad, porque mi objetivo es ponerle luz a esa oscuridad.

-¿Y qué te pasa cuando el Estado mira de reojo, o elige no tratar con la profundidad que debieran tratarse temas como éste?
-No es la patria que yo quiero. Ahora he tomado una decisión, más que política: poética. En la política hay un humanismo que no está funcionando, no hay autocrítica, todos “van para adelante como cañones“, son dueños de la verdad. Los de antes, los de ahora…

-Parece que en ciertos estamentos “de eso no se habla”…
-No entiendo qué nos imposibilita hablar estas cosas. Si te ponés a leer, a conocer un poco a las personas que nos han influido, te das cuenta de que todas hablan de un mundo mejor, desde el Che Guevara hasta Jesús… Y sin embargo es una lucha que damos más los artistas que los políticos. En el mundo ni escuchan la radio ni ven la misma televisión que vemos nosotros, y sin embargo estamos todos comunicados por expresiones como el cine. El cine habla de nuestra identidad.

-Desde ese lugar ¿qué sentís cuando diferentes sectores de la industria alertan sobre un cambio de política orientado a un tipo de cine más comercial, cuyo mayor mérito es vender más entradas?
-Nosotros tenemos que defender la multiplicidad de voces en el cine argentino. Pero quedate tranquilo que no nos va a detener nadie, yo estoy haciendo una película que produzco yo, que no banca el INCAA. El arte es imparable.

-¿Pero por qué creés que se apunta hacia ese camino?
Si le están sacando voces al cine argentino es porque no quieren que tengamos identidad. Lo que nunca se va a poder hacer es torcer, callar y negar la realidad. Y te aclaro que yo no estoy de ninguna vereda, de ningún lado. Yo lucho por lo que creo. Me considero independiente, y absolutamente inclusivo y colectivo. Si eso tiene que ver con el peronismo, o con la política, después vemos.

-Se te escucha más allá de todo.
-No sé si más allá de todo, pero donde me meta siempre va a ser con mi verdad. Mi intención es ayudar, no destruir ni quitarle nada a nadie. Tenemos que trabajar por todo lo que tenemos pendiente, y lo más importante es que todo esté expresado en nuestra identidad. Si nos olvidamos del “otro”, estamos jodidos.

-Hablemos de tu primera película como director y guionista, que también se trata de un tema fuerte y tiene una posición muy concreta.
-Sí, es un tema que me interesa mucho. Se llama Mujer de lucha, es una película muy familiar que habla de los derechos de la mujer. Hoy es muy importante que escuchemos a la mujer, que la comprendamos, que la amemos, que estemos a su lado.

-¿En qué momento de tu vida te diste cuenta que podías correrte un poco del humor, género que te consagró, y apostar a lo dramático?
-Crecí con mi mamá que era actriz, entonces siempre entendí que ser actor era transitar por un abanico de opciones. Un día Adolfo Castelo, un gran amigo al que extraño mucho, me dijo: “vos pibe, tenés que guardarte siempre una carta en la manga“. Entonces, tenía el cine pendiente y decidí transitarlo desde lo dramático, así llegó El hombre de al lado, y empezó todo. Fue una búsqueda profunda y una necesidad como artista.

-¿Tuvo que ver con algún momento particular de tu vida?
-Algunas cosas que viví a lo largo de mis 55 años me hicieron fuerte a la hora de transitar la tragedia, pero no hubo un hecho en particular. Mi vida personal es muy tranquila, soy muy familiero, me gusta estar en casa, salgo menos que el Indio Solari. Pero por otro lado una vez que las cosas se estabilizan me aburro, me gusta desmarcarme constantemente, soy un “10” inquieto. Por eso quiero sumar este desafío de escribir y dirigir al mismo tiempo.

-¿Llegás a tener la película lista para el 2018?
-Es la idea, ahora estoy terminando el guión. Como te decía, es un proyecto totalmente independiente así que va creciendo de a poco. Es muy difícil hacer cine.



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