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Me cortaron las piernas

Aquel 25 de junio de 1994, previo al 2 a 1 a Nigeria en el Mundial de Estados Unidos, Diego no sabía que iba a jugar su último partido con la Selección. El destino quiso que -exactamente 20 años después- la Albiceleste enfrente al mismo rival por una Copa del Mundo. El encuentro evoca inevitablemente a la fecha más triste del fútbol argentino: el día que un país se puso de luto.

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Ni la precoz eliminación en Corea-Japón 2002, ni el 1 a 6 de Suecia 58 ante Checoslovaquia, ni el machete de Jens Lehmann en 2006, ni los cuatro goles de Alemania en 2010, ni el tanto sobre la hora de Dennis Bergkamp en 1998, o el penal de Codesal que no fue en 1990 fueron más tristes para el fútbol argentino en los Mundiales como el dóping positivo de Diego el 94. En los cinco días que separaron el partido de Nigeria con el de Bulgaria, en Argentina se vivió la incertidumbre y el luto. Los hinchas se juntaron a llorar en el Obelisco, la tristeza era total. Diego era la bandera que todos abrazaban.

La imagen de Maradona dejando el Foxboro Stadium de Boston hacia el control antidóping, de la mano de Sue Carpenter, fue una de las imágenes emblemáticas de la historia de los Mundiales. En la muestra del capitán argentino aparecieron cinco sustancias prohibidas derivadas de la efedrina. La FIFA expulsó de inmediato a la estrella albiceleste y lo castigó además con una suspensión por quince meses. Aquel partido ante Nigeria fue el último de Diego con la Selección. Analizamos los diez nombres del caso que puso en velo a todo un país y que incluso generó disturbios en otras partes del mundo.

Estados Unidos

El país que aún no tenía una liga de fútbol profesional tuvo la mayor cantidad de espectadores en la historia de los Mundiales hasta ese momento y marcó un quiebre en la venta de derechos por televisación. Era la primera vez que la Copa se jugaba en un país donde el fútbol no era el deporte más popular. Maradona era la gran atracción: el poder de Diego se midió en las 64 mil entradas del Cotton Bowl de Dallas para el partido que debía jugar ante Bulgaria, que se habían agotado varios días antes. En ese mismo estadio, España había jugado ante Corea del Sur y Nigeria frente a Bulgaria, pero ninguno de los dos partidos tuvieron la convocatoria que generaba Diego. Las marcas caían rendidas a sus pies y varias compañías multinacionales hacían sus ofertas para patrocinar al Diez.

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Carpenter, Sue

En un momento tomó a Diego del hombro y éste la abrazó de la cintura. En otro se agarraron de la mano y fueron juntos al control antidóping. “Pibe ¿y ésta mina?”, le preguntó Maradona a Harold Mayne Nicholls. “Saliste para el antidóping”, le respondió el chileno, oficial a cargo de la selección argentina en ese tiempo. Diego no la conocía, nadie la conocía. Hoy aún permanece en la memoria negra de miles de argentinos. “Cuando entró esa gorda dije ‘algo pasa acá’”, confesó Basile años después. La presencia de la mujer en pleno campo de juego llamó la atención: nunca se había visto ni se volvió a ver algo similar. La rubia tenía 36 años y no era enfermera: trabajaba en relaciones públicas y prensa de acontecimientos deportivos. Por mucho tiempo no se reveló su nombre por sugerencia de la FIFA.

Antidóping

Se instauraron en los Mundiales desde México 1970. La FIFA supo introducirlos y extraerlos de las competencias según su conveniencia. En el repechaje entre Argentina y Australia, por ejemplo, por la clasificación al Mundial 94, Grondona reveló que se habían anulado los controles para aquellos dos partidos y Maradona confesó que hubo un ‘café veloz’. Algo similar ocurrió en el básquet, cuando en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, el Dream Team americano amenazó con no participar si se realizaban las pruebas.

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Cerrini, Daniel

Conoció a Maradona por un amigo en común. Tenía un gimnasio en Belgrano, era campeón sudamericano de fisicoculturismo, pero de fútbol no sabía nada. Maradona le mostró la panza y Cerrini le mostró el mundo de las pastillas, los aminoácidos y las dietas. El dietólogo que hizo que Diego alcance un estado físico envidiable para jugar el Mundial fue acreditado ante la FIFA para formar parte de la delegación argentina en Estados Unidos. Se convirtió en villano cuando no supo que el Ma Huang del dorso del frasco de Ripped Fuel que le daba a Diego, es la planta de la que se extrae la efedrina. El patovica estaba tranquilo porque Grondona había anulado las pruebas antidóping en el repechaje frente a Australia, pero se puso nervioso cuando el mismo Grondona le cuestionó: “¿Qué le diste?”.

Efedrina

Estimulante. Sustancia que activa el sistema nervioso central y fortalece el flujo sanguíneo. Hoy no es permitida, pero en 1994 era legal en el básquet, el béisbol y el fútbol americano hasta 2003, cuando el gobierno de Estados Unidos prohibió su uso después de 155 muertes. En 1974 fue el primer caso de dóping por esta sustancia en Mundiales: el haitiano Ernst Jean-Joseph dio positivo al término de la derrota de su selección por 1 a 3 frente a Italia en Munich. El jugador fue expulsado inmediatamente y lo inhabilitaron por un año para juegos internacionales. Pidió asilo político en el país teutón por miedo a las represalias de la dictadura de su país, que de igual manera lo extraditó y lo torturó. En 1986 fue el segundo caso de efedrina: después de la victoria por 2 a 1 frente a Irlanda del Norte, el español Ramón María Calderé dio positivo, pero sólo fue suspendido por la FIFA un partido. “Si a Calderé (compañero suyo en el Barcelona) le dieron un partido, a Maradona también”, dijo Diego en Estados Unidos. Ese dato era la esperanza de todo el plantel. El médico español se había hecho cargo del medicamento y exculpó al jugador. Los médicos argentinos querían seguir el mismo plan para salvar a Diego, pero Grondona les bajó el pulgar.

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Peidro, Roberto

Segundo médico de la Selección en 1994. Fue el que le sugirió a Carpenter que ella misma vaya a buscar a Diego luego del sorteo del dóping. También fue el que inventó más de un pretexto para salvar a Maradona de la catástrofe. Se comunicó con Blatter para saber qué se podía hacer y éste le confesó que quería reventar al diez argentino. Sugirió a Grondona rechazar la imputación de la FIFA aduciendo errores de procedimiento en los frascos de orina, pero a él también le bajaron el pulgar. Cardiólogo de profesión, Peidro también inventó lo del Nastizol. “Fijate algo para la gripe que contenga efedrina y pseudoefedrina”, preguntó desde Estados Unidos, vía telefónica. “Acá dice el Nastizol y el Decidex”, le respondió su colega desde suelo argentino. Era la excusa perfecta: dos descongestivos nasales de venta libre. Fue el plan más conocido para salvar a Diego del castigo.

Signorini, Fernando

Preparador físico y amigo de Maradona. Desconfió de principio a fin de Cerrini y está convencido que Grondona tuvo un plan maquiavélico para entregar a Diego a cambio de más poder en la FIFA. Preparó personalmente al diez para que compita en el Barcelona, el Nápoli, el Sevilla y en las Selecciones Nacionales desde 1984. Fue el único que estuvo al lado de Diego en la gloria de 1986 y en el llanto de 1994.

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Paenza, Adrián

La primera entrevista que dio Maradona después del doping, fue con Adrián Paenza para Canal 13: “Viste cuando uno… No entiendo nada. Le decía recién a Marcos (Franchi) que quiero salir a correr, a volar… No sé lo que hacer”, se refería Diego, con los ojos a punto de estallar de lágrimas en una pieza del hotel. “Me cortan las piernas, me dan por la cabeza en un momento donde uno tiene la posibilidad de resurgir de un montón de cosas. Creí que la justicia iba a ser buena. Pero conmigo se equivocaron”.

-“¿Porqué apareció esa sustancia, Diego?”, preguntó Paenza.

“Mirá, apareció, no sé por qué apareció, quizá por un descuido nuestro. Pero no es lo que se está diciendo. Te juro por mis hijas, Adrián, que no me drogué para jugar. No quiero dramatizar pero creeme que me cortaron las piernas, me sacaron del fútbol definitivamente, porque no creo que quiera revancha, tengo el alma destrozada. Que la FIFA no se olvide que le causa dolor a un país, porque Argentina vive del fútbol”, decía Maradona, mientras en la pantalla aparecía el graph: “Diego, ¡te queremos!”.

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Franchi, Marcos

“Die, despertate que nos mataron. Estamos afuera del Mundial. Pegate una ducha que te esperamos”. El representante de Diego fue el responsable de avisarle la mala noticia. “Se metió en el baño y sentimos un golpe y un alarido desgarrador. A los quince minutos apareció llorando y destruido. Fue durísimo, porque Maradona se había preparado como pocas veces”. Cuando llegó la noche, con el lobby del hotel repleto de corresponsales, Franchi le informó a Maradona que la contraprueba había salido positiva y que la AFA lo iba a sacar del plantel. Hubo gritos, llantos e insomnio.

“El 28 de junio estaba tomando mate en el parking del Babson College, donde se concentraba la Selección, cuando apareció Marcos desencajado. ‘¿Quién se murió?’, pensé”, contaba Maradona. “’Diego, tengo que hablar un minuto con vos’, me dijo y me apartó del grupo. ‘Tu control antidoping contra Nigeria salió positivo’, me largó la noticia así nomás”. “’Pero no te preocupes, los dirigentes lo están manejando’… Ni lo dejé terminar y rápidamente había pegado media vuelta, buscándola a Clau. Casi no la distinguía, ya tenía los ojos nublados, llenos de lágrimas. Se me quebró la voz cuando dije: ‘Ma, nos vamos del Mundial’, y me largué llorar como un chico”.

Franchi pensó que podía interponer un recurso de amparo ante un tribunal laboral de Estados Unidos, sugerido por el abogado de Maradona, Daniel Bolotnicoff. Para eso necesitaba una sanción, pero cuando salió a buscarla se topó con Grondona, que de nuevo dio la negativa y le cambió los planes: “No va a haber resolución. La AFA lo va a retirar del plantel”.

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Grondona, Julio Humberto

“Ahora hay que rezar”, le comentó a Eduardo Deluca, cuando Carpenter se llevó de la mano a Diego al control antidóping. Unas horas más tarde recibiría la llamada de Blatter informándole sobre el fallo.

“Fuimos notificados porque había una posibilidad de que el primer caso de doping de un jugador argentino en el partido ante Nigeria, fuera Maradona, donde había vestigios de efedrina”, informaba Grondona informalmente a la prensa internacional a un costado de la cancha donde entrenaba la albiceleste, donde los jugadores deambulaban alrededor de Diego.

Grondona también le comunicó a Menem la decisión de sacar a Maradona de la competencia y éste le dio el ok. El presidente de la AFA nunca quiso ser la piedra en el zapato para la FIFA, al contrario, obedeció a Havelange cuando éste le pidió que no hablara más del tema e hizo oídos sordos a los pedidos de Peidro, Ugalde, Franchi y Bolotnicoff para pedir la nulidad de las pruebas por distintos motivos.

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Hay Mundiales que se deciden en las canchas y otros, en los oscuros túneles donde los protagonistas tienen saco y corbata. El dóping se decidió en una pulseada de poder entre Blatter, Grondona y Havelange. En una de las pocas veces que Grondona se refirió al tema, el presidente de la AFA contó en 1998 que uno de sus errores fue “darle una exagerada libertad a Maradona”. “Hizo lo imposible para estar bien y provocaron este hecho tonto de haberle dado algo que no tenía que haber tomado. Me di cuenta que se había terminado la Copa por el estado anímico general. Fue un golpe duro”.

La expulsión de Maradona de la Copa del Mundo generó curiosas manifestaciones alrededor del planeta: en Israel un niño se declaró en huelga de hambre en la ciudad de Haifa y debió ser hospitalizado luego de tres días sin ingerir alimentos ni bebidas; en Bangladesh un grupo de exaltados salió a las calles para reclamar a la FIFA la revocación de la pena y quemó una imagen del entonces presidente de la entidad, Joao Havelange. En el mismo país, el abogado Mohammed Anwarul presentó en un tribunal de justicia una demanda contra Havelange para exigirle el pago de 20 mil takas (unos 25 dólares) como indemnización por los trastornos mentales provocados por la expulsión del capitán argentino; y en la India, trabajadores de una empresa alimentaria boicotearon una boda en señal de protesta.

El dóping también cayó como una bomba en el seno del plantel y tuvo su onda expansiva en cada rincón de la geografía nacional. Diego se había puesto la diez por última vez.



El artículo Me cortaron las piernas fue publicado originalmente en Gol Café
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