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Cómo es la reedición de “OK Computer” de Radiohead

│Por Joaquín Vismara

Cállate y toma nuestro dinero, Thom Yorke.

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Un álbum doble publicado en dos volúmenes por separado y pensados como opuestos entre sí, un disco con canciones con títulos distintos en la contratapa y el booklet, publicar nuevo material sin preaviso y con precio a la gorra o construir su primer trabajo de estudio en cinco años con canciones abandonadas en distintos momentos de su carrera. Si algo demostró Radiohead de 2000 para acá es que su lógica de funcionamiento es la no-lógica. Todas sus estrategias tienen sentido porque, a su vez, nada lo tiene. Dentro de esa afición por la dinámica de lo impensado, reeditar su álbum más exitoso es en cierto modo un gesto rupturista. Un grupo que acostumbró a su propio público a no esperar convencionalismos, entregándose a uno de los convencionalismos más obvios de la industria.

Bueno conocido

El primer CD de OKNOTOK consiste de las 12 canciones de OK Computer tal cual fueron conocidas en 1997. Seguro, un proceso de remasterización más sutil que contundente le da al álbum un sonido más cristalino, sin que eso signifique que el audio del original anduviese necesitando una lavada de cara. El verdadero valor agregado de esta reedición aparece en el segundo disco, que compila un puñado de inéditos junto a ocho lados B de esa época. Por demás atractivo, el seleccionado es incompleto ya que omite los temas en vivo y sesiones para la BBC que figuraban en esos singles. ¿Incluir todo el material? Demasiado convencional, muy poco Radiohead.

Bueno por conocer

El segmento de los outtakes comienza con “I Promise”, primer adelanto de OKNOTOK. Con una guitarra acústica, el redoble escueto y una progresión armónica, el tema se ubica como la bisagra entre el intimismo de The Bends y la expansión sonora y conceptual de OK Computer. “Man of War”, sostenida por un arpegio pristino y levemente disonante, suena como si “Let Down”, “Just”, “Karma Police” y “No Surprises” fueran un solo tema, con un estribillo que estalla dentro de una nube de distorsión controlada y se disuelve en una coda con épica brit leída desde la óptica Radiohead. En cambio, “Lift” vuelve a apostar por los detalles mínimos con un clima a medio tiempo y con susurros y falsetes como estandarte estético. La atmósfera crece, baja y vuelve a subir hasta diluirse de manera gradual.

oknotok

Del otro lado

“Lull”, el primero de los lados B, juega con los climas. Thom Yorke alarga las palabras en un lamento quebradizo sobre un arpegio tremolado y unas pocas notas de glockenspiel, hasta que la banda se acopla sólo para conducir el tema hacia su desenlace. Al tema siguiente, “Meeting in the Aisle”, Jonny Greenwod toma la posta para un instrumental plagado de efectos de guitarra y programaciones vintage. A tono con su nombre alusivo a la hormona que produce la glándula pineal para regular el sueño, “Melatonin” evoca un clima de duermevela perturbadora a fuerza de sintetizadores, mientras Phil Selway esboza una base rítmica que parece desarmarse al final de cada compás.

“Pearly” y “Palo Alto” muestran la otra cara de Radiohead, la que apuesta menos a la complejidad en pos de la rabia guitarrera. En cambio, “A Reminder” se mueve a velocidad lenta, como si fuera la banda de sonido para una caminata bajo una lluvia intensa, con un constante amague de un desenlace catártico que nunca llega. La progresión de menos hacia más se materializa en “Polyethylene (Parts 1 and 2)”, un tema pensando en dos piezas que empieza con Yorke solo con su acústica hasta que un freno abrupto se traduce en una cuenta a cuatro para dar lugar a Radiohead en modo space rock.

A pesar de lo que su título sugiere, en “How I Made My Millions” el vocalista no hace un repaso por todo el rédito económico que obtuvo gracias a su banda (especialmente porque eso habría de llegar tiempo después), sino que esboza unos acordes suspendidos en piano mientras pone en evidencia su propia fragilidad y su esfuerzo denodado para mostrarse fuerte e íntegro hacia el afuera. Mientras el ritmo de la época invitaba a esconder las debilidades y sintonizar con la vida de consumo, Radiohead ganó su lugar haciendo exactamente lo contrario, y al evitar los convencionalismos creó los suyos propios.



El artículo Cómo es la reedición de “OK Computer” de Radiohead fue publicado originalmente en Silencio
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