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Clara Alonso: “En el cine hay mucho prejuicio respecto de lo que hiciste anteriormente”

│Por Laila Rott

High School Musical. Violetta. Viajes, trabajos y lujos. Hasta acá, el sueño de cualquier adolescente de nuestro país. La rueda gira y de repente, se vuelve bola de nieve. La necesidad de parar la pelota aparece y en eso, un viaje a España y una larga estadía en Europa. Y ahí aparecen los proyectos audiovisuales para un público más amplio que el infantil. Todo eso que cabe en apenas unas líneas es un resumen de los casi trece años de carrera de Clara Alonso. Mientras estaba en Madrid, la actriz le dio vida a la famosa Alicia (la del país de las maravillas) en El Ratón Pérez y los guardianes del libro mágico, película dirigida por Juan Pablo Buscarini. Es por eso que se refirió a esta vuelta al mundo infantil, su regreso al país y el encasillamiento en los medios.

-¿Cómo te llegó la oferta para participar del proyecto?
-Yo ya había trabajado con Juampi antes y nos llevábamos muy bien. Además, estaba viviendo en Madrid. En ese contexto, me preguntaron si me interesaba hacer este papel porque justo encajaba con el perfil y además, al estar viviendo allá simplificaba un poco la cosa. Cuando me pasaron el guión me pareció super lindo. Confiaba mucho en el director y ni lo dudé.

-Pero además, interpretás a un clásico como Alicia en el país de las maravillas. La película, si bien es para chicos, tiene un montón de referencias a historias clásicas de más grandes.
-Sí, en la película hay personajes que son más populares como el Ratón Pérez, que es más del día o día, o Alicia. Pero también hay otros como el flautista de Hamelin o el mago de Oz que son más del mundo adulto. Pero también está bueno que se refresquen este tipo de historias para las nuevas generaciones. Fijate que también los grandes tanques están reversionando sus películas clásicas porque el nuevo público no conoce esas historias.

-Formaste parte del mundo Disney mucho tiempo y eso también limitaba tu forma de vida. Me imagino que había una imagen que mantener y ciertas cosas que no se podían hacer ¿Se vivía con pesar eso?
-Si, obvio que había cosas que no se podían hacer. Pero no lo vivía con pesar. Yo lo entendía como que era un momento en mi vida. Pero sentía la necesidad de explorar otras cosas. Con el tiempo, naturalmente fue llegando lo que quería y pude hacer cosas para el mundo adulto. Naturalmente pude ir despegándome del ámbito infantil. Ahora, cuando me llegó esta propuesta del Ratón Pérez, hubo un microsegundo en el que dije ‘ay de vuelta…’. Pero después pensé ‘qué me importa’. Estaba esta cosa del miedo al encasillamiento, pero me di cuenta de que todo es trabajo. Además me hizo mucha ilusión estar en el set. Fue todo muy divertido.

-Viviste muchos años afuera, ¿hubo detrás de ese viaje también un demostrar otras facetas y un escape al encasillamiento?
-No lo sé. No creo que fuera el motivo principal. Pero sí fue ideal volver a Argentina con un proyecto para adultos como era Campanas en la nocheQuizás si venía con algo infantil era volver a lo mismo. Esta vuelta ya me puso en otro lugar. Entonces, fue más fácil. Pero no, volviendo a la pregunta, no lo había pensado como un escape, sino que se vinculaba con la búsqueda de nuevos territorios y nuevas experiencias.

-¿Estaba el miedo de volver al país y que no lleguen las ofertas laborales? El medio es muy benevolente cuando estás en la cima pero también es muy cruel y olvidadizo.
-Obvio, sí que estaba. Pero estás acá en Argentina viviendo y ya tenés miedo de que no haya espacio. No necesitás irte para sentirlo. Ahora estoy haciendo un seminario con Ricardo Bartís y él decía ‘el abogado siempre es abogado, el médico es siempre médico. En cambio, el actor si no está avalado por un trabajo que esté haciendo en el momento, se pone en duda su profesión’. Soy actriz pero no todo el tiempo tengo proyectos. Creo que a todos los artistas nos da miedo el olvido, el no tener un espacio para hacer lo que nos gusta.

-¿Haber vuelto con algo como Campanas en la noche funciona como una carta para demostrarle a la industria? Fue un rol bastante desafiante.
-Absolutamente. Fue una gran oportunidad para mostrarme. Yo estaba muerta de miedo. Estaba en España cuando mi representante me mandó un mensaje donde me decía que grabara un video donde pareciera más grande porque tenía que ser madre de un adolescente. Pensé que estaba delirando. Yo ya había hecho de tía de Violettacuando tenía 21 años y cuando me llamaron para esto, pensé “en Argentina siempre le pifian con mi edad” (risas). Cuando me confirmaron que quedé, seguía pensando que me iban a avisar que se habían equivocado. Incluso, tenía miedo que cuando me vieran entrando por Telefe me dijeran “ah no, volvete a Madrid”. Pero después, con el resultado final quedamos todos muy contentos, no llamó la atención mi edad en la serie.

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-El cine fue algo que empezó a gustarte de grande y que también te llegó de grande. E incluso, se te dio primero afuera del país.
-A mí me encanta el cine. Me gustan las series de ahora que se trabajan también bajo una lógica más cinematográfica. Entiendo que también es un nicho muy difícil de entrar y donde también hay muchos prejuicios respecto de lo que hiciste antes. Todos somos personas que vamos aprendiendo en el camino. También hay que comunicar lo que a uno le gusta, porque quizás mucha gente no sabe que a mí me interesa trabajar en el cine y entonces no te llaman.

-Afuera te fue mucho más sencillo acceder al cine. Incluso casi trabajás con el ganador del Oscar, Paolo Sorrentino ¿Tiene otro gusto hacerlo acá en tu país?
-Sí, obvio. Afuera estás condenada a hacer de extranjera, tenés que cambiar el acento. En cambio, creo que sería muy natural si lo hiciera acá. Me muero de ganas de que me llamen.

-¿Pero por qué pensás que afuera se abrieron puertas que acá no? Allá también eras conocida por el mundo Disney.
-No lo sé. Quizás era una cuestión de tiempo. Aunque también estaba lo que ya hablamos antes de los encasillamientos. Si vos hacés algo, hay puertas que se te abren y otras que se te cierran. Entonces, hay que entender qué es lo que uno quiere y ser más consciente de qué tipo de proyectos prefiere. Uno a veces va y elige por inercia y tenés que entender que si vos haces algo eso tiene consecuencias para un lado o para el otro. 

-Y en tu caso, ¿te arrepentís de algo que hayas hecho en tu carrera?
-No, cero. Sí me pasó en Italia en algún momento que hice un programa más de entretenimiento y me cuestioné por qué lo estaba haciendo si no era lo que más feliz me ponía. Uno siempre piensa el proyecto ideal pero después a las cosas que accedés no son como uno esperaba. Hay que entender también por qué uno hace lo que hace y que todo te va dando herramientas.

-¿Se podría decir que tu vuelta a Argentina es definitiva?
-No lo sé. Por ahora sí. Cuando me enteré que tenía que venir a Argentina, me agarró un miedo terrible de volver. Estando afuera te empezás a conocer más y te reinventás. Empecé a tener conciencia de un montón de cosas. Y me daba temor volver a ser la de antes. Al prinicipio, pensaba volverme ni bien terminara de grabar la serie, pero después dije “para qué me voy a ir tan rápido”. Quiero estar en Argentina con mi familia y trabajar acá.

-¿Si viniera Disney y te ofreciera un proyecto, aceptarías?
-Depende del proyecto y del papel. Me encantaría hacer otras cosas antes que eso. Pero si no tengo trabajo… Eso también es importante. No le diría que no de una. Sería un “lo pensamos”.



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