rock

Cantarle a la realidad

│Por Manual Barroso

El rock argentino atravesó distintas etapas desde sus comienzos y su historia estuvo siempre articulada con el contexto del país. Se erigió como un fenómeno social y cultural que se adaptó a cada época, y sus letras lo reflejaron.

——————–

En este informe se analizarán frases y estrofas de algunas canciones publicadas entre los ‘60 y los ‘90, buscando desentrañar la articulación recíproca que hay entre las líricas de rock nacional y el contexto en el que fueron producidas. Las letras seleccionadas, las estrofas y versos analizados y sus respectivas interpretaciones responden completamente a la subjetividad del autor; y no quedan dudas de que el análisis podría abarcar una mayor cantidad de canciones.

El rock llegó a la Argentina hacia mediados de la década del ‘50 y significó un impulso para músicos y bandas que, paulatinamente, comenzaron a hacer música. Fernando Pujol, una eminencia en lo que respecta al rock, sostiene que este género “nació en tiempo de jazz, el blues y la generación beat, y pronto se convirtió en la expresión popular de aquellas formas de espíritu contestatario”[i].

A mediados de los ‘60, en un contexto de agitación política en plena dictadura de Onganía, surgieron Manal, Vox Dei, Almendra y Los Gatos, entre otros. Estos últimos fueron los encargados de la grabación de “La Balsa”, considerada como un punto de quiebre para la historia de este género.

En medio de la constante censura y represión, el rock se planta y le hace frente desde la inspiración y la libertad. Justamente, el concepto de libertad es el que se aborda metafóricamente en el hit de Los Gatos, publicado en 1967.

“Tengo una idea es la de irme al lugar que yo más quiera”

Lito Nebbia, una de las voces de la banda, explica lo siguiente en su libro Una mirada, Reflexiones & Anécdotas de vida: “En los mismos meses escribí tres canciones en las que para expresar un deseo de libertad y/o justicia”, en referencia a “El Rey lloró” y “Viento, dile a la lluvia”. Simple y directa, la lírica de “La balsa” aparece en un momento de mucha ebullición social por parte de la juventud en nuestro país. Al respecto del contexto de producción, el propio Nebbia explica que: “Mientras estaba Onganía en el poder político y ya ocurrían desmanes hacia los estudiantes en la Universidad, un grupo de loquitos con pelo largo deciden construir una nueva música que los representara, cantada en su idioma, con una ideología colmada de sueño y raíces espirituales…”

Los jóvenes sufrían permanentemente el acoso policial propio de la época, que además de vigilarlos, los detenía con frecuencia. Entre las “razones” de este accionar se encontraban la forma de vestirse y el uso del pelo largo. Fue La Joven Guardia la banda encargada de hacer canción esta cuestión particular vinculada a la forma de usar el pelo:

“Vagando por las calles, mirando la gente pasar,  el extraño del pelo largo sin preocupaciones va”

Esta lírica, compuesta por frases sencillas que enfrentan la represión desde la poesía y hasta la ironía, describe un personaje ficticio que deambula tranquilamente por la ciudad sin inquietarse -o  quizás lo hace como acto de rebeldía- por la forma en la que se peina.  Se convirtió rápidamente en hit y trascendió distintas épocas, por lo que actualmente es considerada, junto con La Balsa, como una de las piezas fundacionales de nuestro rock.

Música y dictadura

Los años ‘70 significaron la consolidación de este género, que se erigió como un fenómeno que trascendió lo musical y se instaló en la sociedad como un modo de canalizar tristezas, expresar alegrías y denunciar injusticias.

En aquel entonces, Sui Generis lanzó su álbum  “Pequeñas anécdotas sobre las instituciones”, que previo a su publicación sufrió la censura de algunas de sus estrofas que podrían traer consecuencias. En este disco existe una poética contestataria que vincula a todas las canciones por un hilo conductor: la crítica a diversas instituciones de la sociedad. Las letras refieren a las ideas impuestas por el matrimonio (“Pequeñas delicias de la vida conyugal”), el ejército nacional (“Botas locas”), la corrupción judicial (“Música de fondo para cualquier fiesta animada”) y las metodologías violentas se reflejaban en “Juan Represión”, que personifica a un represor y describe sus sensaciones:

“Pobre Juan, que lástima me da. Todos los reprimidos, seremos tus amigos cuando tires al suelo tu disfraz”

La llegada del régimen militar obligó al rock a atravesar un momento crítico y puso en jaque su desarrollo. La dictadura obligó a varios músicos a buscar asilo en el exilio. Además, arrojó escalofriantes cifras de desaparecidos pero, al mismo tiempo, el aumento de las producciones de rock y el número de público que asistió a los recitales[ii]. Éstos eran encuentros que la dictadura consideraba, por entonces, inofensivos, pero que rápidamente consiguieron la adhesión masiva del público, principalmente del sector juvenil.

Poco a poco, este sector se convirtió en objetivo del régimen, que trabajó en pos de cambiar el imaginario popular acerca de los jóvenes y se creó la imagen del “joven sospechoso”, descrito como gente joven iniciada en la música del rock, y presentada como “una suerte de sociedad secreta que celebraba el consumo de estupefacientes y el amor libre con rituales que incluían ciertos atuendos y preferencias musicales- y que, inevitablemente, terminaban siendo parte de las fuerzas guerrilleras organizadas.”

Durante la dictadura, el ámbito cultural fue uno de los pilares que el gobierno buscaba transformar. La represión de estos años logró desmovilizar movimientos estudiantiles y juventudes políticas, entonces “el movimiento de rock nacional se presenta como ámbito para la formación de un nosotros, un frente de lucha contra quienes negaban la identidad juvenil.”

Los recitales se conformaron como espacios de solidaridad, de contención y pertenencia, una especie de “refugio” y resistencia frente a las tensiones del sistema social. En una entrevista a mediados de los años ‘80, Charly García explicaba lo siguiente: “Creo que el rock, en cierta medida, ocupó el espacio vacío dejado por la política… El rock ganó ese espacio vacío, pero lo ganó en buena ley, fue el único que aguantó… Creo que hubo una valentía increíble en el sentido de aceptar que “yo no soy igual a los demás”, e ir a un recital con la paranoia de que te agarraba la cana y te mataba a trompadas, simplemente, porque estabas en un recital de rock.”

Para Wilson y Favoretto, la comunicación entre artista y audiencia en los recitales no es unidireccional, como tampoco el límite de los roles de cada uno. Esta condición se le puede atribuir al hecho de que tanto los artistas como la audiencia estaban enfrentados ante una misma amenaza común: la dictadura. La música adquirió un papel fundamental en cuanto a la construcción de identidades de las personas durante la dictadura y fue en los recitales donde los jóvenes compartieron y manifestaron su fuerte sentimiento anti-dictatorial.

El retorno a la democracia

Como consecuencia de la Guerra de Malvinas en 1982, se prohibió la difusión de música en inglés en los medios de comunicación, lo que permitió que el rock argentino adquiriera mayor importancia en el país. Durante la “Primavera democrática” se publicaron diversos álbumes que se encargaron de representar, de algún modo, los años más oscuros de nuestra historia: Charly García publicó Clics Modernos en 1983 y Soda Stéreo lanzó un disco homónimo en 1984, sólo por mencionar a algunos.

La canción que abre Clics Modernos es “Nos siguen pegando abajo”, compuesta de frases  que pueden sugerir diversas referencias a la dictadura. Esta lírica parece describir una situación de represión y violencia.

“Yo estaba en un club, no había casi luz. La puerta de salida tenía un farolito azul.

Él se desmayó delante de mí. No fueron las pastillas, fueron los hombres de gris”

En esta estrofa entrecruzan luces, colores y acciones determinadas, que pueden sugerir la idea del contraste entre el azul, un color que connota libertad, imaginación e incluso placer,  y el gris,  que invita a pensar que se trata de una imagen asociada a los represores, quienes actúan desde la oscuridad y las sombras. A su vez, el uso de la expresión “nos siguen pegando” puede estar referida a la continuidad de las actitudes represivas, incluso con el retorno a la democracia.

La lírica continúa y uno de los versos posteriores describe a “los hombres de gris”:

“Estoy yéndome, soy como una luz apagándose, desde el piso los pude ver, locos de placer alejándose”

Este verso invita a pensar que “los hombres de gris” se alejan de la situación mostrando una expresión de placer y disfrute de lo que acaba de pasar.

Los ‘90: década de cambios

Ya en la década de 1990, los jóvenes de los sectores populares ganaron terreno en el rock y participaron del movimiento con mayor intensidad. Pasaron a ocupar lugares centrales en la escena rockera y hasta desarrollaron sus propios proyectos musicales. La presencia de las discográficas ayudó a que numerosos grupos firmaran contratos y grabaran su primer disco, aunque algunas bandas no tuvieron el éxito esperado y rápidamente la compañía les quitó el apoyo publicitario y de producción.

La crisis que la sociedad atravesaba en ésta década permite que los jóvenes cuenten sus propias experiencias y los modos de afrontar la situación. A su vez, las relaciones que establecen entre sí “testimonian transformaciones en las prácticas y espacios en los cuales los sujetos expresan, dan sentido y significan las vivencias cotidianas en el contexto que les toca vivir.”  De esta manera se publican varias canciones que testimonian la crisis en primera persona, como “Homero”, de Viejas Locas.

Esta canción relata el trayecto que un obrero realiza desde el trabajo hasta su casa y los pensamientos que le vienen a la cabeza durante este camino. La lírica se refiere al contexto de precariedad laboral propio del neoliberalismo y la resignación que esta situación le genera:

“Dice que está muy cansado y encima hoy no pagaron” / “Y se pregunta: ¿hasta cuándo?”

La canción continúa con cuatro frases que presentan a Homero como sostén de su familia y las dificultades que le genera:

“Se hace difícil siendo obrero hacerse cargo del pan / de tu esposa, tus hijos, del alquiler y algo más”

Durante los ’90, bandas como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Los Piojos, La Renga y Bersuit Vergarabat, apuntaron con sus letras a las dificultades de ascenso social, la represión, la ausencia de modelos a seguir y el descreimiento político.

En 1999, Bersuit lanzó “Se viene”, una canción que realiza una premonición de lo que se le avecinaba al país. De ritmo pegadizo, con frases directas y cargadas de significado, el hit “Se viene” alcanzó rápidamente el éxito.

“Se viene el estallido de mi guitarra, de tu gobierno”

El locutor propone un juego lingüístico “yo-tú” en el que se ubica del lado del arte, el rock, la protesta, la resistencia (“mi guitarra”, “mi garganta”) confronta al gobierno y parece referir a quienes forman parte de él e incluso, a quienes los votaron (“tu gobierno”, “tu infierno”).

La expresión “tu infierno”, parece apuntar al caos generalizado y puede sugerir que es dirigido a quién estaba en el poder en ese momento, ya que se le avisa sobre el estallido que se avecina. Esta canción fue uno de los hits más importantes, no sólo de Bersuit, sino del rock en general, gracias a la identificación y empatía que generó con los seguidores de la banda.

Para seguir pensando (y escuchando)

Nuestro rock supo adaptarse a los momentos de represión, debió adecuarse al mercado y se modernizó para estar a la altura de las nuevas tecnologías. Siempre se desarrolló articulado con el contexto de producción y en sus líricas supo introducir temáticas que supieron ser calladas por  gran parte de la sociedad. Cristian Secul Giusti, otra eminencia en materia de rock nacional expresa que “las líricas vehiculizan las expectativas de la sociedad, con sus nerviosismos, sus contrariedades y sus compromisos de época.” Además, mantuvo constantemente una actitud de oposición a lo establecido y por ello es uno de nuestros géneros musicales más importantes.

[i] Pujol, Sergio (2007). “Identidad, divino tesoro. La anunciación del rock”. En Revista Trampas. N° 52. Recuperado de www.revistatrampas.com.ar

[ii] Correa, Gabriel. (2002). “El rock argentino como generador de espacios de resistencia”. En revista HUELLAS, Búsquedas en Artes y Diseño, Nº2. P. 40-54. Recuperado de http://t.bdigital.uncu.edu.ar/objetos_digitales/1276/correahuellas2.pdf



El artículo Cantarle a la realidad fue publicado originalmente en MaVa
Share on Google Plus

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *