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Caballito contra el avance de IRSA

│Por Luz Rodríguez

“Desde que asumió Mauricio Macri, IRSA ha intentado casi todos los años que se vote en la Legislatura Porteña la instalación de un shopping en esa zona. Esa ley que ha presentado IRSA nunca fue aprobada y este año anunció que desistiría de proyecto para avanzar en la construcción de un complejo habitacional con varias torres”

Jonathan Baldiviezo, Observatorio del Derecho a la Ciudad

Si se imagina un espacio verde, se piensa en experiencias en común y momentos compartidos, desinteresados y libre de preocupaciones pero para Caballito parece que no hay paz. Como un tema aún caliente en la cabeza de les vecines, el hecho de la reciente extensión de la calle Beauchef a través del tan significativo Parque Rivadavia sigue generando broncas, discusiones y dudas.

Ahora mismo, como una lucha que no cesa, figuran en el ojo del huracán los terrenos del Playón de Maniobras de Ferrocarril Oeste, que se estiman en un número cercano a 16 hectáreas: el terreno que se encuentra rodeado por las calles Martín de Gainza, Avenida Avellaneda, el Puente Caballito y la línea del Tren Sarmiento viene sufriendo un sometimiento por parte del Gobierno de la Ciudad y la empresa constructora IRSA (la misma que ha levantado Shopping Abasto, Alto Palermo y Dot Baires) para llevar a cabo un emprendimiento inmobiliario, con el antecedente de un gran centro comercial. Baja presión de agua, cortes de luz continuos (sobre todo en épocas de calor) y problemas de tránsito y transporte son algunas de las razones por las cuales les vecines se niegan a la edificación por los riesgos tanto barriales como ambientales que podrían sufrir.

Si bien el conflicto no es nuevo (ni el único), les vecines lo saben y toman recaudos por los riesgos que corren geográficamente ante el avance del cemento alrededor de sus viviendas. “Se pueden mencionar a varias organizaciones que vienen coordinando y generando reclamos en relación a los proyectos urbanísticos que el gobierno impulsa en el barrio”, argumenta Jonathan Baldiviezo, abogado ambientalista y titular del Observatorio del Derecho a la Ciudad, quien define a la disputa como un “conflicto urbano-social” y explica que en un primer momento se vendieron las tierras desde Nación al Club Ferrocarril Oeste. Éste, una vez dueño de las zonas, se ve atravesado por una quiebra que lo llevó a poner a las mismas en venta. IRSA termina comprándolas y a la par el Estado Nacional le vendió a la constructora tierras adicionales.

“De acá salen dos discusiones. Por un lado, IRSA quería instalar un shopping en las tierras de las que es dueña y por otra parte, ¿cuál es el destino del resto de las tierras del playón?”, se pregunta Baldiviezo. Como antecedente en la Ciudad, en el año 2012 hubo un acuerdo Nación-Ciudad donde el Estado le exige una zonificación específica al gobierno porteño para poder avanzar en el emprendimiento inmobiliario. Esa ley se aprueba conjuntamente en los playones de Liniers y Palermo.

Caballito, como centro geográfico de la zona porteña cuenta según el último censo del año 2010 con una cantidad de 176.076 habitantes y una superficie de menos de 1,5 metro cuadrados por cada habitante, a diferencia a los 16 metros cuadrados por persona recomendados por la OMS.

Les vecines, en estado de preocupación, proponen un parque participativo, que contenga actividades culturales, áreas recreativas y un respiro para aportar a la necesidad de verde que tienen les habitantes. Dora, vecina del barrio y miembro de la organización barrial SOS Caballito, comenta: “No queremos que nos ocupen ese espacio, ni el título de propiedad pudieron exhibir. Queríamos que nos lo mostraran y ese fue un punto de inflexión. Estamos empezando a reunirnos para ver cómo procedemos con esto, ya tomamos algunas decisiones que en este momento se concentran en el tema electoral pero no desistimos de seguir esta pelea por un espacio que nos pertenece y seguir enfrentando a la lógica de negociados”.

Rodolfo Fernández es arquitecto y, al igual que Dora, vecino y miembro de SOS Caballito y sostiene alarmado: “La pretensión que tenemos nosotros es que todo ese espacio sea espacio verde, respetando algunas construcciones que hay allí, que creemos que podrían servir para servicios”. Jardín de infantes, escuelas, salitas de asistencia sanitaria, entre otros, son aquellas necesidades que Rodolfo enumera y que podrían ser destinadas a la zonificación del conflicto pero, sin embargo, IRSA ignora este hecho para buscar explotar los terrenos en beneficio propio.

En el playón, según el Código Urbanístico, se estipula que un 35% sea apto para construcciones mientras el resto se destine al espaciado público. El arquitecto argumenta que en ese 35% podrían permitirse cimentaciones de torres “de hasta unos 155.000 metros cuadrados, desde la planta baja, sin incorporar los metros que deberían ir enterrados de estacionamiento”. Se teme que tome persistencia un proyecto de IRSA por unos 11 pisos.

“Si sumamos los 155.000 metros que se admiten a los 100.000 que creemos que pueden llegar en esos once pisos, estaríamos alcanzando unos 255.000 de construcciones, sin contar estacionamientos. Nosotros entendemos que se está perdiendo la oportunidad de aprovechar ese espacio para hacer un gran parque. Por eso, insistimos en reclamar que ese código, que fue aprobado sin aceptar otros bloques opositores, ni a los vecinos que nos presentamos para plantear las dificultades que esto traería, que se revea y se vea que ese lugar que es el centro geográfico de la ciudad sea un gran espacio verde”, Rodolfo Fernández, arquitecto y vecino de Caballito.



El artículo Caballito contra el avance de IRSA fue publicado originalmente en Revista Colibrí
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