baba

Babasónicos en el Hipódromo de Palermo: la dinámica de lo impensado

│Por Joaquín Vismara - Fotos: Cecilia Salas│

En el universo de Babasónicos los hechos se suceden por una lógica propia que gusta de ir a contrapelo del consenso de la mayoría. A veces, esa ética de trabajo incluye nadar contra la corriente e invertir el orden de los factores (dedicarse primero a la experimentación y recién después alcanzar la masividad); otras, con convertir en hits masivos ideas o conceptos que en manos de terceros no alcanzarían buen puerto. O también, como quedó demostrado ayer en el Hipódromo de Palermo, que es posible convertir la presentación oficial de su disco menos complaciente en años en un evento masivo, probablemente el más convocante de su carrera.

Convertido en festival a partir de la incorporación de los sets de Ibiza Pareo, Conociendo Rusia, Juan Ingaramo y Ca7riel con Paco Amoroso en un escenario secundario, en los papeles el show había sido anticipado como un espectáculo trazado en tres actos para recorrer de manera exhaustiva su carrera. En la práctica, lo primero quedó asentado con la lógica de un espectáculo fragmentado de manera salomónica en tres bloques de diez canciones cada uno. Lo segundo fue, a tono con la fecha, discutible: aunque la selección fue abarcativa, de las 32 canciones elegidas, sólo dos fueron de la cosecha pre Jessico.

Durante el primer tramo la intensidad se cocinó lenta. Ahí donde los manuales de seducción de masas indicarían comenzar con artillería pesada, Babasónicos optó por el funk en slow motion de “Ingrediente” y “En privado” como punto de partida. El groove a paso de gigante de “Bestia pequeña”  y el tándem entre “Vampi” y una versión levemente electrificada de “El loco” parecían prometer la velocidad crucero como constante, hasta que “Pijamas” logró cambiar el pulso. Con una corona de terciopelo sobre su cabeza, Adrián Dárgelos zigzagueó una lectura caótica de “Sin mi diablo” que se acomodó luego del solo de guitarra de Mariano Roger. El traspié quedó en anécdota con el regreso de su maquinaria pop en mutación constante, con “Tormento”, “El colmo” y “La lanza”.

baba 2

Un intervalo para reacomodar la puesta en escena encontró a los integrantes de Babasónicos más cerca el uno del otro para una versión notable de “Adiós en Pompeya”, coronada por los falsetes de Dárgelos y una zapada final en plan lisergia suave. Luego de “Irresponsables” y “Trans-Algo” (el hit a medida de su propia época), el vocalista anunció a “la señora más antigua de toda la noche”: una lectura de “Sobre la hierba” (de Pasto, 1992) más guiada al madchester gracias a la incorporación de una caja de ritmos. Su incorporación a la lista fue tan celebrada que Dárgelos buscó usarla a favor: “si quieren viejas, denme más”, dijo antes de “Desfachatados”, la otra única canción de la noche fecha antes de 2001.

Cerca del cierre del segundo set, una seguidilla de canciones de Discutible pareció aún más autorreferencial que en estudio: una estrella de rock con una misión (“Vine a transformarlos, vine a despojarlos, vine a provocarlos”, en “Un pálpito”) y una cuota notable de autocrítica (“Tengo problemas y los resuelvo mal, no soy un premio para nadie”, en “Cretino”) que sabe que su lugar está en el escenario y no debajo de él (“Quiero saber quién es mi gente, les pertenece mi voz”, en “Orfeo”). Ese cuestionamiento constante de su último disco reapareció sobre el comienzo del último tramo con “Teóricos” (o el hit en tiempos de Spotify, con solo de keytar a cargo de Diego Uma) y “La pregunta”, un Lego de partes que se fue encastrando para pasar de una expresión minúscula a la euforia del dancefloor. “Y qué” se acopló como para aprovechar el impulso, y el clima le dio a “Partícula” una musculatura mayor a la de su versión de estudio.

“Hagamos que esto se repita todos los años”, exclamó orgulloso Dárgelos después de “Los burócratas del amor”, poco antes de que el medley de “Carismático” y “Yegua” fuera la antesala de un cierre que se materializó con “Cuello rojo” y “El maestro”. Pero antes de eso, la presencia de “Putita”, “Risa” y “Fan de Scorpions” en la lista convirtieron a Infame en el segundo disco de Babasónicos más visitado de la noche, y el dato pasa de azaroso a vital después un análisis. Puestos al lado del otro (y separados entre sí por 15 años), ese álbum y Discutible se hermanan por lo mismo: alcanzar la masividad por vías no convencionales.

baba 3



Share on Google Plus

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *