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“Me encantaría que me llamen el Liam Neeson argentino”

│Por Juan Pablo Pugliese│

Para toda una generación, Arturo Puig es el padre de “las chancles”, aquel viudo bonachón que trataba de educar a sus hijas de la mejor manera posible. Con picos de audiencia que nunca se repitieron, Grande Pa fue un hito de la televisión argentina de los 90. Pero al actor, le jugó en contra.

El encasillamiento de un personaje tan marcado y querido por la gente lo privó de hacer otros papeles, de transitar otros registros. Hasta que este año llegó Camino Sinuoso. La película que protagoniza con Juana Viale  le permitió explorar un costado tan macabro, que su composición haría temblar a aquel padre de familia.

-Tu última actuación en cine fue Tesis de un homicidio en 2012. ¿Por qué no te vemos más en la pantalla grande?
-No me llaman mucho para hacer cine. Creo que la gente del medio, y también del público, ven en mí una imagen de hombre muy bueno, y sé que por eso me perdí algunos personajes que podrían haber potenciado mi carrera.

– ¿Con el papel tan oscuro que hiciste en Camino Sinuoso, creés que enterraste esa imagen que la gente tiene de Grande Pa?
-No creo, pero ojalá entierre esa imagen de buen tipo y me lleguen otros papeles (Risas). Justamente ayer una directora me llamó para hacer un personaje así después de ver el tráiler de la película, pero lamentablemente no lo voy a poder hacer porque tengo un viaje programado. La verdad es que estoy agotado por las funciones de El Vestidor, estoy molido.

-¿De dónde vino la inspiración para el personaje?
Me encantan los villanos, pero no me inspiré en nadie. Pienso que en esos pueblos siempre hay alguno de estos tipos que por ahí tienen una ferretería y por debajo hay otra cosa.

-En la película tenés una escena donde usás un inhalador como arma para atacar a alguien. ¿No te ves como un Liam Neeson argentino?
– (Risas) Estaría bueno, me gustaría mucho que me llamen “el Liam Neeson argentino“.

-El personaje de Juana Viale no puede tener hijos. A vos eso te tocó de cerca por tu hija y la adopción de tus nietos.
-Es un tema muy fuerte. Mi hija tenía todas las condiciones para ser madre y quería serlo, pero no pudo. Lamentablemente no pudo adoptar en el país por muchas dificultades y se enteró por otro matrimonio de que en Rusia existía la posibilidad y empezó a hacer todos los trámites.

– ¿Cómo vivís esta nueva etapa como abuelo?
-Es extraordinario, es un soplo de vida. Nicolai y Elizabeta son divinos y la gente no puede creer porque sólo pasaron dos años desde que llegaron y por la forma de expresarse con los términos que usan parece que hubieran nacido en Caballito.

 

– ¿Qué proyectos se vienen?
-El 25 de noviembre terminamos El Vestidor y después repongo Sugar en Mar del Plata. En marzo voy a dirigir Hello Dolly, y espero al próximo villano cinematográfico.

 

Para toda una generación Arturo Puig es el padre de “las chancles”, aquel viudo bonachón que trataba de educar a sus hijas de la mejor manera posible. Con picos de audiencia que nunca se repitieron, Grande Pa fue un hito de la televisión argentina de los 90. Pero al actor, le jugó en contra.

El encasillamiento de un personaje tan marcado y querido por la gente lo privó de hacer otros papeles, de transitar otros registros. Hasta que este año llegó Camino Sinuoso. La película que protagoniza con Juana Viale  le permitió explorar un costado tan macabro, que su composición haría temblar a aquel padre de familia.

-Tu última actuación en cine fue Tesis de un homicidio en 2012. ¿Por qué no te vemos más en la pantalla grande?
-No me llaman mucho para hacer cine. Creo que la gente del medio, y también del público, ven en mí una imagen de hombre muy bueno, y sé que por eso me perdí algunos personajes que podrían haber potenciado mi carrera.

– ¿Con el papel tan oscuro que hiciste en Camino Sinuoso, creés que enterraste esa imagen que la gente tiene de Grande Pa?
-No creo, pero ojalá entierre esa imagen de buen tipo y me lleguen otros papeles (Risas). Justamente ayer una directora me llamó para hacer un personaje así después de ver el tráiler de la película, pero lamentablemente no lo voy a poder hacer porque tengo un viaje programado. La verdad es que estoy agotado por las funciones de El Vestidor, estoy molido.

-¿De dónde vino la inspiración para el personaje?
Me encantan los villanos, pero no me inspiré en nadie. Pienso que en esos pueblos siempre hay alguno de estos tipos que por ahí tienen una ferretería y por debajo hay otra cosa.

-En la película tenés una escena donde usás un inhalador como arma para atacar a alguien. ¿No te ves como un Liam Neeson argentino?
– (Risas) Estaría bueno, me gustaría mucho que me llamen “el Liam Neeson argentino“.

-El personaje de Juana Viale no puede tener hijos. A vos eso te tocó de cerca por tu hija y la adopción de tus nietos.
-Es un tema muy fuerte. Mi hija tenía todas las condiciones para ser madre y quería serlo, pero no pudo. Lamentablemente no pudo adoptar en el país por muchas dificultades y se enteró por otro matrimonio de que en Rusia existía la posibilidad y empezó a hacer todos los trámites.

– ¿Cómo vivís esta nueva etapa como abuelo?
-Es extraordinario, es un soplo de vida. Nicolai y Elizabeta son divinos y la gente no puede creer porque sólo pasaron dos años desde que llegaron y por la forma de expresarse con los términos que usan parece que hubieran nacido en Caballito.

– ¿Qué proyectos se vienen?
-El 25 de noviembre terminamos El Vestidor y después repongo Sugar en Mar del Plata. En marzo voy a dirigir Hello Dolly, y espero al próximo villano cinematográfico.



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