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Árbol: “Nosotros aparecemos justo cuando hay quilombo”

│Por Roque Casciero

Hace dos años, cuando Árbol volvió a los escenarios en Ciudad EmergentePablo Romero no se imaginaba que el regreso iba a tener un entorno tan parecido al del momento de crecimiento de la banda: Chapusongs, el disco del despegue, fue publicado en 2002, cuando palabras como default y corralito todavía sonaban novedosas. “Nosotros aparecemos justo cuando hay quilombo”, se ríe Romero, cantante y guitarrista del cuarteto surgido en Haedo. “La cosa está muy dura. Trato de reservarme la parte política, pero veo que la gente está para atrás y creo que necesita felicidad. Necesita salir, que le inyecten buena energía…”

“Una semana antes de viajar a Buenos Aires, hablaba con mi viejo y le decía que no podía creer lo del dólar y todos los quilombos, y él me contestó: ‘Tranquilo, ya vamos a volver’. Es que para él, que tiene 75 años, esto de estar arriba o abajo es algo a lo que ya está acostumbrado. Y desde que vivo en México veo que por las idiosincracias de cada país todo se repite. Es algo que está en el ADN de la gente”, asegura Romero.

Desde el hardcore a la melodía, Árbol está en busca de ofrecer esa energía positiva desde los escenarios: mañana, viernes 6, se presentará en el Teatro Vorterix como parte de una gira que también lo llevará por varias ciudades argentinas y que se abrirá a otros países. “Volvimos para quedarnos”, sentencia Romero. “Es loco, porque aunque la banda paró, siguió creciendo. Y ahora que estamos de regreso, esa gente quiere vernos”.

El parate de seis años de Árbol comenzó en 2011, cuando Romero, Hernán Bruckner (guitarra y voz), Sebastián Bianchini (bajo y voz) y Martín Millán (batería y voz) decidieron intentar por otros caminos. El cantante repartió su tiempo entre Haedo y CDMX, donde produjo a varias bandas, aunque siempre siguió en contacto con sus compañeros. “Quería descansar un poquito del escenario… Lo bueno fue haber podido hablarlo con el grupo, porque ya somos más que una familia. Descansar y tomarte tu tiempo también está bueno”, explica.

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Romero se ríe cuando se le dice que si son una familia, probablemente sean de las más disfuncionales del rock argentino: en su historia hubo salidas de integrantes claves como Matías Méndez, antes de trabajar con Gustavo Santaolalla, y Edu Schmidt, que en pleno éxito se alejó para iniciar su carrera como solista. Si a eso se le suma el parate de seis años… “Son cosas que suceden, como en todas las familias”, se desmarca el cantante. “Lo más importante, para mí, es que estemos todos bien y que podamos coordinar entre nosotros”.

Además de las dos canciones que dio a conocer desde su vuelta (“Tiembla el piso” y “La vida es todo lo que vos quieras”), Árbol ya grabó otras cinco, que publicará próximamente: tres clásicos en versiones remozadas y con invitados, un cover de los mexicanos Little Jesus y un inédito, en el que la banda volvió a trabajar con Gustavo Santaolalla. “Lo invitamos a cantar con nosotros en ese tema y nos dijo: ‘Me encanta el tema y quiero cantarlo, pero además quiero hacer el arreglo vocal y mezclarlo yo’. Y le dijimos: ‘Bueno, si vos querés…’ (se ríe). Gustavo es divino, es el uno”.

El entusiasmo le brota naturalmente a Romero cuando habla de la escena mexicana y de los grupos con los que trabajó (uno de ellos, Comisario Pantera, abrirá el show del viernes). Pero, ¿el rock no había muerto? “Como en cualquier cosa de la vida, hay momentos en lo que algo está en auge y otros en los que hay que darle un descanso”, dice el cantante y productor. “Me parece que es natural, en este momento están lo urbano y el trap, y hay cosas muy buenas… y otras medio pedorras. Para mí, Ca7riel y Paco Amoroso son tremendos, lo mismo que Wos. Estuvimos con ellos en México y son unos locos hermosos. Me encantan todas esas bandas nuevas, esa corriente nueva. Me gustan Duki y Paulo Londra, pero más me gustan estos otros”.



El artículo Árbol: “Nosotros aparecemos justo cuando hay quilombo” fue publicado originalmente en Silencio
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