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A 50 años de la noche en la que James Brown salvó a una ciudad

│Por Sebastián Chaves

¿Puede un músico salvar a una ciudad de una catástrofe? Si ese músico es James Brown, sí.

El 4 de abril de 1968, Martín Luther King fue asesinado en Memphis, en lo que significó uno de los días más tristes en la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos. Figura clave del movimiento que luchó para combatir las desigualdades que vivían los afroamericanos en su propio país, se había convertido, luego de obtener el Premio Nobel de la Paz en 1964, en el referente máximo de los oprimidos.

La muerte de King en manos de un segregacionista blanco, llamado James Earl Ray, provocó consternación a nivel nacional y motivó uno de los levantamientos civiles más grandes de la historia del país. Como resultado, murieron cerca de 50 personas y otras 2.500 resultaron heridas. Washington, Baltimore, Chicago y Kansas fueron las ciudades que vivieron mayores escaladas de violencia. En el extremo opuesto, Boston previno las protestas con música: un recital de James Brown.

Para 1968, el padrino del soul ya era una de las estrellas máximas de la música estadounidense. Sus discos y singles se vendían de a millones, sus shows en vivo habían ganado la reputación de ser los más efervescentes del momento, su figura se volvía atractiva para los programas de televisión y cada canción suya era un pequeño grito de identidad negra. Y aunque la relación entre Martin Luther King y James Brown siempre fue de mutuo respeto (King llegó a dar por terminada una entrevista para ir a escuchar un show de Brown), sus visiones sobre cómo alcanzar la igualdad de derechos eran bien distinta: mientras el pastor pedía constantemente por la paz, el cantante nunca dejó de portar armas ni de creer en la acción directa.

Pero la muerte de Martin Luther King fue demasiado y James Brown sabía que cualquier gesto o declaración exagerada podía desatar una escalada de violencia. Por eso fue que, en conjunto con el alcalde de Boston, decidieron que el show pautado para el 5 de abril, un día después del asesinato, no solo se llevaría a cabo sino que también se transmitiría por televisión, con sucesivas repeticiones durante toda la noche.

El show, de todos modos, no fue sencillo. Según recuerdan sus músicos en los documentales The Night James Brown Saved Boston Mr Dynamite, la tensión que se vivía en el ambiente no le era ajena ni al propio Brown, quien de todos modos ofreció una performance histórica. “Antes que nada, tenemos que rendir homenaje al genial e incomparable…” dijo en su primera intervención. “Alguien a quien amamos mucho. Alguien para con quien tengo toda la admiración del mundo. Tuve la chance de conocerlo personalmente. El gran Martin Luther King”.

Después de más de dos horas de show y llegando al final del repertorio, un puñado de personas subió al escenario a bailar al ritmo de “I Can’t Stand Myself (When You Touch Me)”. De inmediato, varios policías blancos se dispusieron a llevarse detenidos a varios de ellos, hasta que Brown interrumpió la canción y previno lo que podría haber sido una catástrofe.

“Esperen, esperen, déjenme terminar el concierto”, dijo mientras separaba a los policías del público. “¡Somos negros, no nos hagan quedar mal a todos, vamos a representarnos bien, no están siendo justos ni con ustedes ni con nuestra raza. Aparté a la policía porque creía que iba a tener respeto de mi propia gente, esto no tiene sentido. ¿Estamos juntos o no?”. James Brown, que no era pacifista en absoluto, se demostraba a sí mismo que el mensaje de Martin Luther King se había hecho carne también en él.

Fuera del estadio, la estrategia había funcionado a la perfección. Los ciudadanos de Boston se queden en sus hogares escuchando a Brown y recordando a King en paz. Apenas un puñado de detenidos fue el saldo total en una de las ciudades más violentas de Estados Unidos.

Cuatro meses después, James Brown editó “Say It Loud, I’m Black And I’m Proud”, una de las canciones más representativas en la historia de la música negra y una suerte de himno para las Panteras Negras. En español su título se traduce así “Decilo bien fuerte, soy negro y estoy orgulloso de serlo”.



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