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4X4: hay cosas de las que es mejor no hablar

│Por Agustina García

La nueva película dirigida por Mariano Cohn y protagonizada por Peter Lanzani, Luis Brandoni y Dady Brieva es una invitación a que la sociedad en su conjunto se sienta interpelada y dispuesta a debatir temas que suelen incomodar demasiado. 4×4: Bienvenido a bordo convierte un hecho normal en un thriller que mantiene en vilo al espectador. “Mi idea es cuestionar algo que esta cristalizado”, sostiene el director.

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Toma una problemática social y la expone en la pantalla grande.  La historia que cuenta 4×4: Bienvenido a bordo podría perfectamente estar basada en un hecho real, al cual la creatividad del guión y la dirección lo vuelca hacia un extremo ya no tan probable.  Pero no por eso fantástico o increíble.

No son muchos los films que se atreven a poner como eje un tema social tan candente como es la inseguridad y todo lo que conlleva. Lo cierto es que la dupla conformada por Mariano Cohn y Gastón Duprat no le teme a ese desafío. El director y el productor, respectivamente, ya han trabajado juntos en la película El ciudadano ilustre, y allí también contaron una historia un tanto extremista pero que podría ser real.

“En 4×4 se aborda algo que en el cine nacional no se había tocado. Es algo que tenemos naturalizado y no nos damos cuenta lo que sucede a nuestro alrededor. A partir de hechos reales se puede abrir un debate y generar polémica”, asegura Cohn. Y agrega: “Es una película que le exige al espectador ponerse tanto en el lugar de víctima como de victimario”.

Como era de esperarse, el cineasta no podría haber definido mejor el ejercicio que el espectador realiza casi automáticamente a lo largo de la película. 4×4 traslada de un extremo a otro casi sin pedir permiso. Quizás allí radique lo interesante de la historia: ¿quién es el bueno y quien el malo? ¿Bajo la mirada de quién? ¿Es válido clasificar así a las personas? Preguntas que invaden la conciencia ni bien el largometraje termina y los créditos comienzan. Cohn y Duprat no buscan que el público tenga respuestas; la finalidad principal es que surjan cuestionamientos. Dicen que “el arte debe incomodar”.

Todo transcurre en una camioneta 4×4, aunque la magnitud del problema está lejos de caber ahí. Ciro, interpretado por Peter Lanzani, es un ladrón que se mete en un auto para robar lo que sea. Pero, al igual que alguien que se ríe del bufón, queda imposibilitado de salir, porque el dueño del vehículo, Enrique -personificado por Dady Brieva-, se lo impide. Como si esto fuera poco, el ladrón fue herido por una bala en la pierna. Enrique es ginecólogo e ideó este plan hace tiempo; solo esperaba que alguno cayera en la trampa. Gracias a la tecnología del auto, el doctor controla todo lo que sucede en su interior desde su celular: lo llama por teléfono, le prende el aire en un frío extremo o en un calor sofocante, hace y deshace. Así, logra invertir los roles y convertir a Ciro en un torturado.

La interpretación de ambos es realmente muy buena. Lanzani se mete de lleno en el personaje y logra un resultado exitoso. “Fue un desafío enorme. Trato de formar una carrera con adrenalina, de la mano de gente que sabe lo que quiere hacer. Ensayamos muchísimo e hicimos todo con laburo, confiando en el producto”, afirma el actor, quien recrear a una persona herida, muerta de hambre y sed, que se ve obligada a pasar por situaciones totalmente inhóspitas. “Peter hizo un trabajo físico muy grande y virtuoso. Lo reconozco como el actor más completo y eficiente de su generación. Ya quiero volver a trabajar con él”, afirma Cohn.

Dady Brieva no se queda atrás. Enrique es dueño de un cinismo y un resentimiento que lo llevan a rozar las peores miserias humanas. Cansado de los actos delictivos, decide hacer justicia por mano propia. Más que justicia, castigo y tortura. “Me gustó indagar en un tipo de 60 años al que el sistema lo dejó afuera. Me gustó indagar en la locura de este tipo, y para eso acudí a amigos médicos y a casos similares. Cada vez que tengo dudas, recurro a las tripas y desde ahí encaro el personaje. No me fallan”, declara Dady Brieva.

Cohn y Duprat también lo eligieron en el Ciudadano Ilustre. Brieva les corresponde mejor que nadie. “Yo no soy un hombre de cine, hago cine con ellos. Es lo que me gusta. No sé nada más. Mi know-how es el teatro. Me pasó algo similar que en el Ciudadano Ilustre; me dejan laburar. Aunque Mariano me pidió que fuera contenido”, agrega.

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Lo cierto es que esta idea de hacer justicia por mano propia a Enrique se le va de las manos. Cuando por fin se ven cara a cara, Ciro logra escapar del auto pero vuelve a caer en las manos del doctor. Un agente de la policía lo descubre y empieza una especie de toma de rehenes donde el que apunta es el doctor y el rehén resulta ser el ladrón.

Aquí entra en escena Luis Brandoni, que se pone en la piel de un policía experimentado en casos extremos. Los resultados no son exactamente los que esperaba. Esta película, básicamente, es para subirse y ponerse el cinturón a sabiendas de que, de una u otra manera, está destinada a estrellarse.

“Estoy satisfecho y feliz de haber podido participar. Siempre me pareció muy atractiva y supe que iba a hacer ruido. Algo que es necesario, pero no deja de ser una historia”, declara Brandoni y advierte: “Los espectadores se van a ver espejados”.

Para Brandoni, los que corren son años de grandes producciones cinematográficas. El año pasado protagonizó, junto a Guillermo Francella, Mi obra maestra, también bajo la dirección de Duprat. Este año cayó por primera vez en manos de Juan José Campanella en la película El cuento de la comadreja, próximo a estrenarse.

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Ahora, es el turno de 4×4, también producida por Gerardo Rozin y Axel Kutchevasky, de la mano de Telefé y por Mediapro. Musicaliza, nada más ni nada menos, que Dante Spìnetta.

“Bienvenido a bordo” es el slogan del film. A pesar de que la camioneta no se mueve, es cierto que invita a un viaje. Esa escapada que se relega y se omite, porque el paisaje es una realidad difícil de ver, pero nos acompaña todo el tiempo. Parece cuestión de abrocharse los cinturones, sumergirse y dejar de creerse ajeno.



El artículo 4X4: hay cosas de las que es mejor no hablar fue publicado originalmente en #ONtrend
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